Tenemos demasiados cleptómanos en nuestro suelo patrio. Si alguien es una persona con principios y no es su intención robar, prevaricar etc., y estar en la vida pública, ni se plantea el estar aforado, caso de que pudiese hacerlo. Porque la palabra carterista, no es sólo la que define el hurto a una persona, de la cartera en la que lleva sus documentos y su dinero, sino que además, es la que con guante blanco, sisa todo, en lo económico, lo social y hasta la esperanza al Pueblo de esta España cañí, porque “está investido de poder” para ello, oye. Y es que el poder sacralizado, es demasiado poder. Ahora, el ministro Cristóbal Montoro, habla de bajar el IRPF y va a ser que no nos lo creemos… a otro perro con ese hueso. Haría una comparación de muchos manilargos, con Cristóbal Colón o con su huevo. No sé qué fue antes, si el huevo o el “descubridor”, que cuando bajó de su Carabela, como en la Luna, la gesta, supuso un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para joder a gran parte a la humanidad. Porque el Cristobalito carabélico, robó todo lo robable de aquellas tierras, metiendo la mano en la cartera a aquellos indios, para agasajar a sus “Rayos Catódicos” Isa y Fernan… Y también a él mismo, digo yo. Entonces, el suelo patrio, como hoy, también estaba lleno de carteristas; es cuestión de genética pieltorera La globalización de la desidia, de la indolencia, de la apatía, y del miedo, que se ha instalado en esta sociedad, es un problema para ella misma y por contra, un fuerte respaldo para algunos, quizá muchos, de los políticos/as inservibles, parásitos, que se aprovechan de ella, acaso convertidos en carteristas. Cuando un inservible, insensible e indecente, llega a pisar alfombra, piensa… ¡He nacido para esto! Y a muchos, nos duelen los `domésticos´ de tanto mamoneo en esta España de nuestros desamores.

El PSOE tiene un “siete” tan grande en su traje, que ya no le valen componendas ni zurcidos. Necesita traje nuevo. No cara nueva y más de lo mismo, sin hacer mención a ningún programa, sino caras nuevas y auténticos programas sociales. Las dos cosas a la vez. Preguntaba el músico: ¿Maestro, qué tocamos ahora?… ¡Lo mismo pero más cargao de bombo!… decía el director de la banda.

IU, ya se ha dado cuenta de que es necesaria una catarsis en su organización; catarsis, que tenía que haber comenzado hace muchos años… ¡ya era hora! Y ya era hora de que la rígida y férrea estructura del PCE, que en definitiva es quien sustenta a IU, se diese cuenta de que la revolución, a base de imposiciones de muchos “pisa alfombras” y “lleva botijos” en su seno, estaba condenada al fracaso. Aleccionadora ha sido la actitud de Willy Meyer por el caso de las Sicav. Al César, lo que es del César y al Pueblo lo que es del Pueblo. A ver si cunde el ejemplo. Para mí que no.

Y qué decir del PP…. Pues que no digo nada, porque sus cúpulas nacionales y autonómicas lo definen y existe gente muy sana y honesta en sus bases, como en cualquier otro partido y lo digo con conocimiento de causa, pero que sus bases tienen que espabilar también.

También qué decir del coletas “Pableras” arquetipo de destrucción del sistema sacro-hispano visigodo, en el que hace 500 años, no se ponía el sol…. Pues que, desde la esperanza de muchos, esos muchos que la casta llama “anti patriotas”, pues eso… que ya se verá, para amargura de bastantes, que mascan el miedo.

“Miedo, tengo miedo, miedo de quererte” decía la copla. Si un “rojeras mierdecilla con coletas” calificado así por algunos, con su cerebro y una buena panoplia de grandes cerebros sin contaminar, ha sido capaz de forzar un giro radical a los engendros de partidos mayoritarios, que tenemos en este puñetero país (léase, sus cúpulas) algo habrá en sus capachos, llenos de “programa” para tantos que ansiamos un cambio real.

Y aquél, a quienes muchos, antaño llamaron “iluminado” hace décadas y me refiero a Julio Anguita, algo habrá visto en el coletas. Porque Anguita tendrá defectos, como cualquiera, pero está refrendado por talla humana, sus obras y su coherencia personal y política.

Yo creo, que tenemos tanto miedo, que pensar que hayamos de afrontar una catarsis, una limpieza de esa purulencia que nos emponzoña, nos acojona, quizá porque en el fondo, muchos de nosotros, estemos igual de podridos. Es la expresión popular la que define a esta sociedad: Virgencita, Virgencita, déjame como estoy, porque al menos, como todos los días… y los que no puedan comer, que se busquen la vida. Jodido, falso y puñetero mundo.