La denuncia realizada por el Colectivo Proyecto Arrayanes de Linares a través de su web por el estado del dique de lodos mineros de la mina de Los Alemanes a principios de año ha favorecido la reacción por parte de la Consejería de Economía, Innovación Ciencia y Empresa que, tras destinar una partida de 80.000 euros a la reconstrucción de la escollera, prevé desarrollar los trabajos de arreglo a lo largo de este verano.

El objetivo de dicha intervención será la reconstrucción del dique construido hace dos años, y que se vio gravemente afectado por el temporal de lluvias del pasado invierno, para evitar el vertido de elementos contaminantes al río Guadiel. En concreto, según ha adelantado la delegada provincial de Economía, Ana Cobo, los trabajos se desarrollarán a lo largo de los próximos meses una vez que se obtengan los permisos necesarios por parte de la Confederación Hidrográfica al ser necesario ‘pisar’ el río Guadiel para el desarrollo de la actuación prevista.

Según adelantó el consejero Sánchez Maldonado en el Parlamento andaluz el pasado mes de abril, tras la pregunta realizada por el grupo parlamentario del Partido Popular recogiendo las quejas del Colectivo Proyecto Arrayanes, desde Economía no se descarta, «si da lugar a una reclamación a la constructora» por la ruptura prematura de la escombrera construida hace dos años tras los estudios realizados por los equipos técnicos de la Consejería, plantear «cualquier actuación administrativa contra la empresa».

La rotura del dique de Los Alemanes, en Adaro, se produjo tan sólo dos años después de su construcción de la escollera –que contó con una inversión de dos millones de euros- tras la crecida del río Guadiel durante el pasado invierno debido a las fuertes precipitaciones registradas en la zona. Una rotura que, como alertó Proyecto Arrayanes, ha permitido que parte de los materiales contaminantes hayan sido vertidos al río Guadiel.

En este sentido, el colectivo linarense destacó que ya durante las obras se puso en duda la efectividad de una restauración tras eliminarse árboles y arbustos «en cantidad significativa», quitando con ello el efecto cohesionador de sus raíces insertadas ya en los materiales del dique. Asimismo, destacaron que la rotura del dique se produjo justo donde termina la canalización del río, que se construyó en el siglo XIX y se mantiene en pie un siglo después a pesar de las crecidas del río.