Nunca pensé que viviría dos finales de época, o el final de dos épocas, pero es muy interesante, casi un privilegio, lo que me lleva a pensar que o vivimos más o que los tiempos van más deprisa. Lo que sí es verdad es que los ciclos de la vida humana y social van cambiando en torno a los cuarenta años, un paso de antorcha justo y necesario y que, a la vista está, me ha dado tiempo a vivir. Algunos tomaron la antorcha e hicieron su carrera, pero al borde del agotamiento deben pasarla de nuevo, porque lo que se pretende es ganar, conseguir llegar a la meta. La meta de la vida y la sociedad es tomar savia nueva, nuestra función es correr con la antorcha por relevos.

Nunca lo he tenido tan claro, la transición está obsoleta, agotada, necesita una renovación, pero no nos engañemos, al menos  desde mi punto de vista es un cambio, no una eliminación, hay cosas que sirven siempre, la raíz, y otras que cumplen su ciclo, las hojas. Ahora me doy cuenta de por qué hay árboles de hoja caduca, que la renuevan cada cierto tiempo, pero la raíz se mantiene, nunca se elimina, o no debería. Una casa recibida, regalada, sin hipotecas, puede cambiar de mobiliario, de color para sus paredes, se pueden modernizar estancias, adaptar rincones… pero la casa es la casa y depende de cada cual, de la mayoría, si es en una comunidad, que se convierta en un hogar.

Todo esto viene por la situación actual en la que estamos. Me ha parecido muy bien que, por consejos o por motu propio, el rey haya abdicado, ya está agotado todo lo que hizo, que hizo mucho, y es justo que pase a su jubilación y traslade su responsabilidad que para eso luchó por ello, para eso luchamos por ello todos y todas. Voy a dar mi opinión y suelo argumentarla, deseo saber la opinión de los demás y con argumentos también, que es el derecho de todos.  Las críticas sin argumentos me decepcionan y me desaniman, no me duelen, me producen esa impotencia de cuando enseñaba y algunos o algunas, no se dejaban y hablo de la base, de la primaria, de una cultura, de una vida cultivada, ni siquiera de ninguna carrera, eso ya es decisión propia, pero aprender es como comer, hay que alimentarse sí o sí. Después lo han lamentado, pero ya no sirve, ya entraron en la vía que quisieron y el guadagujas quedó muy atrás.

Pues este es un guardagujas que nos puede dirigir a un lugar o a otro. Estamos en un cambio de etapa, hay mucho que rehacer. No sé si es sintomático que el rey haya tomado la iniciativa pero que no se piense el resto que esto ha sido todo. Hay que cambiar, renovar, a los políticos y su forma de hacer política, la Constitución, los poderes económicos, civiles, judiciales, territoriales, comportamientos, actitudes… Y lo que se os ocurra. TODO. Hay que renovarlo todo, adaptar a los tiempos todo, como queramos, pero no veo necesario eliminar la raíz, que es la convivencia democrática.

Me falta decir que respeto cada idea pero que no estoy con la transformación, no estoy con que venga la III República, reformas las que hagan falta y dentro de la Constitución. Es mi opción y algunas cosas hay que verlas. Me gusta darle su oportunidad al próximo Rey, hay que comprobar si es el factor de equilibrio que hace falta, hay que darle la ocasión de demostrar toda la formación que nos ha costado, aunque no fuera más que por eso. Pero es que hay más, es que es un joven contemporáneo como todos los que preconizan la renovación, he escuchado a sus maestros y amigos y todos opinan muy bien de su preparación, no es ni más ni menos que como los de su edad y la educación que les dimos, aparte de que me parece responsable y buena persona. Y sabrá hacerlo, cada cual a su oficio.

Ah! Y está limpio, así que yo deseo pasar realmente página en nuestra historia, no volver a sacar herencias, que, de esas, todos tenemos unas pocas. Pongámonos a trabajar, cada cual es su ámbito, que es lo que toca y tengamos asesores razonables y equilibradores. Reformemos la Constitución como queramos y ya habrá tiempo de votarla. Entonces ya os diré si es posible haber asistido al cambio de dos épocas inteligentemente. La inteligencia está en mantener el consenso, el respeto y la convivencia pacífica Al fin la democracia. Y a seguir construyendo sin mirar atrás.  Que ahí está el quid.