Esto es indignante, un torpedo en la misma línea de flotación de la Iglesia Católica, un clamor, una puñalada más en los cuerpos de las mujeres maltratadas y de las ya muertas. Esta vez ha sido un cura, Jesús también tuvo un Judas, que ha creído tener patente de corso para ofender y violentar en aras de un Orden que no merece. Rechazo terrenal, él sabrá si cree y teme en el otro. Si es que siente algo, que lo dudo.

No olvidemos el nombre: Pedro Ruíz. No, no es el cómico que por ahí andará con sus ironías que me harían gracia si no fuera porque me parece “que se lo tiene creído”. Me refiero al cura de Canena, que maldita la gracia que hace. Este cura, este en concreto, no vayamos al río revuelto que también desviaría la atención y no estoy para que suceda, ha aprovechado un día de Comuniones, que no sé de dónde habrá sacado el tema cuando se tienen niños y niñas a los que hay que agradar, felicitar y acoger. No sé qué derroteros mentales habrá seguido, quizá esa inmunidad y poder que da el púlpito y la educación de los oyentes que no se levantan y se van, o le tiran tomates y lo que sigue, para meterse en un tema tan doloroso como la violencia machista. Yo estoy convencida de que en el fondo lo piensa y de que tiene que ser lo suficientemente prepotente como para estar por encima del bien y del mal y darle igual lo que pueda decir. Ni lo correcto, ni lo humano, ni lo prudente, ni lo cristiano, ni lo católico tiene nada que ver con lo que ha dicho. Ha dicho, por si alguien no se ha enterado que: “Hace años el marido llegaba borracho y pegaba a su mujer, ahora es que la mata, y eso es que antes había sentido moral, principios cristianos y valores que ahora no hay.” Cuando me enteré, pensé que yo me hubiera levantado, como siento que se han levantado de sus tumbas todas las mujeres víctimas, todas las maltratadas, todas las asesinadas. O sea que pegar sí es tener sentido moral, sí es tener principios cristianos, sí es mantener los valores… Inaudito, demencial, un insensato. Lo siento Canena, o hacéis algo u os durará este sambenito, no lo olvidaremos como pretendéis mirando para otra parte. Sé que la gente calla pero la Asociación de Mujeres “Los Cerros” ya ha expresado su protesta, no lo dejaréis pasar. Yo diría: mujeres no le llenéis el templo, hablad, rechazad. Mujeres, no muráis en Canena.

Llamo la atención sobre cualquier atenuante que se suscite. Cuando se habla del tema se suele decir todo muy sentidamente. ¡Oh! Somos la perfección de lo políticamente correcto. Pues es mentira, a continuación siempre  hay un pero. Yo estoy muy atenta  a esos “peros”. Se rechaza, se abomina, se lamenta, se constata, todo lo que queramos… pero es que… Que no. Que nada de peros, un punto final, un silencio absoluto, nada de desgravar una actuación, nada de eso, no hay disculpa. Ha cometido una falta grave, no un error, ha aprovechado cuando el templo lo tiene lleno, a sus anchas, no ha comentado ni el evangelio ni la acogida a los niños y niñas. No se parece a Jesús. ¡Ay, de quien escandalizare! Y no juzgo pensamientos privados, juzgo hechos. Ese hecho.

De todas formas parece ser que el obispo y entidades políticas ya han protestado, también me consta de que todos los curas no son iguales, ni las comunidades de base. Todo eso me calma,  sobre todo la “condena” del Obispo y del Papa Francisco  del que me fío y que menuda tarea tiene. Yo le diría: ¡Socorro! Líbranos de estos salvadores… El Papa Francisco nos defiende, yo le tomo como un refugio en medio de tanta tergiversación del mensaje. En cuanto a nuestra provincia necesitamos una petición de perdón público hacia todas las víctimas, hacia toda la sociedad. Porque nos ha dado donde nos duele. Hemos sentido dolor, se nos ha hecho daño. Y si hablo, es por ellas.

Supongo que habrá quien pueda pensar que me he pasado y ponga “peros” matizadores. Afortunadamente hay mucha gente que ha superado mis palabras aunque no tanto mi indignación. Pero quiero decir, y lo escribo y firmo, que no voy contra el Cristianismo, afortunadamente estos necios son pocos y en extinción, no voy contra la Iglesia aunque me gustaría que fuera menos católica y más cristiana y no hago responsable a nadie más que a este cura que por dónde va, destruye, y en Linares lo sabemos. No demonizo ni generalizo. Que no se me lleve por donde no voy, que lo tengo muy claro. Pero para quien piense que me paso, voy a decir de qué manera habla este humano: “¿Por qué voy a pedir disculpas si no he hecho ni dicho nada contra nadie?”. Textual.  ¡Por Dios! Y le apelo directamente… ¿Cómo podemos soportar esto? Pero es, principalmente, Canena la que debe reaccionar. Le toca.