En la tarde del 5 de mayo el Dúo Voci di Luna de flauta y piano actuó en la Fundación Andrés Segovia, dentro del FIMAE’14, ofreciéndonos un recital espléndido.

El dúo compuesto por Silvana Libardo (pianista) y Francesca Salvemini (flautista), madre e hija, nace en 1992 con el debut de la joven flautista, que empieza su carrera concertística con las más interesantes obras de cámara del repertorio de flauta y piano. En veinte años de actividad, el dúo ha actuado en importantes salas de Italia, España, Francia, Austria, Alemania, Holanda, Turquía y los Estados Unidos.

Comenzaron el concierto con dos obras maestras del repertorio del S.XX francés: “Pavana para una infanta difunta” de M. Ravel y “Sonata para flauta y piano” de F. Poulenc.

La primera, escrita originalmente para piano, fue estrenada por Ricardo Viñes en París en la antigua Sala Pleyel el 5 de abril de 1902, aunque es conocida por todos los melómanos en su versión orquestal, que realizó Ravel en 1910. Resultó exquisita por su interpretación en esta versión para flauta y piano.

La segunda, estrenada el 18 de junio de 1957 en el Festival de Estrasburgo, por Jean-Pierre Rampal con Poulenc al piano, fue interpretada en sus tres movimientos con gran precisión y delicadeza, y en el Presto giocoso final el dúo exhibió sus grandes dotes técnicas.

A continuación interpretaron música de cine de cinco grandes compositores italianos, incluida en su trabajo discográfico de 2007, “Voci di Luna”. Las versiones para flauta y piano de las conocidísimas bandas sonoras de “Anónimo Veneciano” (S. Cipriani); “Amarcord”, “La dolce vita”, “Il Gattopardo” (N. Rota); “Vita Acerba” (A. Salvemini); “La leyenda del pianista en el Océano”, “La Misión” (E. Morricone); “El cartero y Pablo Neruda” (L. Bacalov), resultaron excelentes, debido a que esta música italiana es muy bien entendida e interpretada por estas dos virtuosas italianas.

Finalizaron el concierto también con otro tema de cine, pero en este caso con la Fantasía- tango “Celos” del danés J. Gade. Este tango, escrito para acompañar una película muda cuando Gade era el líder de la orquesta del Cine Palads de Copenhague, fue un éxito internacional inmediato. Se estrenó un 14 de septiembre de 1925. Desde el inicio del cine sonoro apareció en más de 100 películas, y a lo largo del tiempo, la composición ha sido enriquecida con letras en varios idiomas. Esta obra fue aplaudida calurosamente, lo cual obligó al dúo a la interpretación de un bis, que fue el tema principal de “La vida es bella”, de Nicola Piovani.