Fin de la Semana Santa 2014. Aunque la meteorología también fue inestable este Domingo de Resurrección, la lluvia se contuvo, finalmente, y la hermandad protagonista de la jornada pudo procesionar, con plenitud, por las calles linarenses. La cofradía de la Resurrección y Amor comenzó su estación de penitencia a las 10:15 horas, bajo un cielo muy nublado y gris, desde la parroquia de Santa Bárbara. A las puertas del templo se concentraban cientos de personas que esperaban, con cariño, la llegada del Resucitado y de la Virgen del Amor Hermoso. Había mucha expectación e ilusión entre los linarenses y los hermanos de la cofradía por disfrutar de esta gran estación de penitencia, ya que el mal tiempo no dejó que la procesión se celebrara el año anterior.
Tras la Agrupación Musical de La Pasión Juvenil, desfilaban los nazarenos vestidos con túnicas blancas del tercio de Cristo. Una larga fila de penitentes acompañaban a Jesús en el misterio de su Gloriosa Resurrección. El majestuoso paso, completamente tallado y en proyecto de ser dorado, fue llevado por su cuadrilla de costaleros, con gran dedicación, bajo el acompañamiento musical de “La Pasión”, que volvieron a hacer gala de su calidad. El cielo seguía muy nublado tras la salida, incluso corría viento, pero el paso de misterio continuaba su discurrir por las calles del barrio de Santa Bárbara camino del centro de la ciudad.
Minutos después saldría el maravilloso paso de palio de Nuestra Madre y Señora del Amor Hermoso, una bella imagen elaborada por el escultor cántabro Víctor de los Ríos, en el año 1957. La Virgen lucía esplendorosa, caminando con mimo gracias a su cuadrilla de entregados costaleros, dirigidos por Enrique Rivero, el hermano mayor de la cofradía. Tras los pasos de la Señora del Domingo de Resurrección, la Sociedad Filarmónica María Inmaculada, acompañándola musicalmente.
Durante la estación de penitencia se vivieron bellos momentos, destacando la gran petalada que se lanzó, a ambos pasos, desde una grúa situada a las puertas del Parque de Bomberos, un acto ya emblemático para la Resurrección. También fue atractivo el paso por la calle Canalejas y la Corredera de San Marcos. El momento de mayor incertidumbre se vivió, sin embargo, en la Carrera Oficial, donde una leve llovizna comenzó a caer durante unos instantes, obligando al tercio del Cristo a pasar, con mayor celeridad de la habitual, por ese punto del itinerario. Pese a esta circunstancia y la situación del cielo, el recorrido pudo completarse sin mayores inconvenientes. Con esta procesión, Linares cierra una Semana Santa 2014 magnífica, porque ha ocurrido lo que ya llevaba tiempo sin suceder: que todas las hermandades y cofradías de la ciudad han efectuado, al completo, sus respectivas estaciones de penitencia.

Texto: J.J. García Solano
Fotos y vídeo: Jordi Casasempere