Hablo desde la ideología, si se puede llamar así, del Evangelio, que retrata más o menos fielmente, la vida y el mensaje, de ese  judío que algunos con una escandalosa falsedad moral llaman integrista y talibán  a Jesús de Nazaret y que por meterse en harina de once trigos, se lo cargaron los encargados de cargárselo, que eran todos y que tenían razones para ello, porque era un tocapelotas, una mosca cojonera, que les colocaba un espejo para que vieran su propia falsedad, al personal que vivía tan tranquilo, oye. Pero él no tiraba la piedra y escondía la mano.

Ahora, estos mismos asesinos, estos Procustos,  matan a otros “cristos” con menos importancia histórica.  Y  la verdad es que les va muy bien… porque como se decía hace muchos años: “Oveja fuera, duro a la montera”

Con ese Evangelio en la mano, pienso que ya está bien de imposturas y puñeteros engaños, porque Jesús en su tiempo, también fue un ser temperamental, sin ambigüedades, para aquella “gente de bien”… pero asentado siempre en su Padre Dios… con un par de… Yo intento asentarme en Jesús, (porque a Dios no lo conozco) y no sé si lo conseguiré alguna vez.

Ya está bien de falsedades. Ya está bien de ser esclavos de la Ley, una Ley que cada vez, nos empequeñece más y nos envilece, porque impide nuestro crecimiento personal. Ya está bien de vivir para la galería. Ya está bien de lujos y ostentaciones. Ya está bien de mentiras, de la falsa sonrisa y la palmada en la espalda… porque con esa falsa sonrisa y con esa hiriente palmada en la espalda….  ¿A cuántos “cristos” hemos crucificado cada uno de nosotros en un año?

Y ahora que vemos pasar al Maestro de la Verdad por las calles de Linares… ¿A cuántos hermanos, hemos descolgado de la Cruz, una Cruz en que nosotros mismos los hemos clavado, con nuestras envidias, rencores, calumnias, falsos testimonios, infidelidades, falsedades, insolidaridad…?

¡Ya está bien!…

Ya está bien de Gobiernos e Iglesias corruptas y de corruptos, que quieren Justicia, sí, pero sólo para que se aplique a los demás  y no a ellos.

Ya está bien de nosotros mismos, de nuestra falsedad, que miramos la paja en el ojo ajeno.

Cuando a pecho descubierto, denuncias situaciones de injusticia o te das totalmente a alguien que consideras amigo, que luego te mete la vizcaína en los riñones y por la espalda… con una sonrisa etrusca indescifrable.

Mañana, es Domingo de Resurrección. La semilla ha muerto y germinado como testimonio de la Verdad y ha florecido en medio de esta cizaña de corrupción y falsedad moral. Digo yo si aquella muerte, aquel asesinato, tuvo sentido históricamente, aunque fuese de una forma  mínima.

Todavía no ha muerto y podrido, esta raza de víboras que no vive feliz si no suelta diariamente la ponzoña que inyecta en sus mordeduras.

¡Touché! Dicen en elegante francés, mientras sientes el filo del acero, separar las carnes de tu honestidad y tu digna decencia,  mientras las adiposidades de la intolerancia en la mano que mata, hace su Agosto de vacío personal.

Y es que Jesús, tuvo que sentir mucho Amor por la humanidad que lo asesinó y sigue asesinando a sus hijos. Y para eso hay que saber Amar mucho.

Y yo me pregunto… ¿Él sabía que su Resurrección, no haría mella alguna en estas víboras?

Decía el monje benedictino y cardenal inglés, Basil Hume:

¡Basta ya de seguir crucificando! ¡Basta ya de tantas cruces!
¡Basta ya de seguir condenando a inocentes!
¡Basta ya de tanta autoridad política, social o religiosa que abusa de su poder y es capaz de matar hasta en nombre del mismo Dios!
¡Basta ya de seguir sembrando tanto dolor y lágrimas en los demás!
¡Basta ya de tanto hacer sufrir a quienes están a nuestro lado!

Porque…

Es hora de abrir los brazos a la vida y al respeto a todos.  Es hora de empezar a enjugar lágrimas y producir sonrisas.  Es hora de empezar a sembrar por nuestros campos la Cultura de Vida.
Es hora de resucitar con Cristo (Colosenses3,14) para hacer desaparecer las cruces de esta tierra y convertirla en un Reino donde todos seamos felices.
Es hora de romper con el Viernes Santo y tomar las actitudes de una vida renovada, que hagan capaces el Domingo de Resurrección para todos.