La tarde del Viernes Santo arrancaba, a las tres, en la parroquia de San Francisco. La abarrotada plaza del mismo nombre esperaba la salida del cortejo procesional de “La Expiración”, una de las cofradías más emblemáticas y multitudinarias de la ciudad, que volvió a destacar por la belleza y elegancia que dejó durante su estación de penitencia.

Abriendo el cortejo, la Banda de Cabecera de la hermandad, decana en la ciudad, pues son ya 45 años los que ha cumplido en esta edición. Un amplio repertorio de bellas marchas procesionales fue preparado por la dirección del colectivo musical, con motivo de la estación de penitencia de este Viernes Santo, rescatando, incluso, algunas composiciones antiguas para conmemorar la efeméride de su fundación.

Este año, tanto el Santísimo Cristo de la Expiración como Nuestra Señora de la Esperanza, volvieron a lucir hermosos en sus respectivos tronos, llevados con maestría por sus hombres de trono. El acompañamiento musical corrió a cargo, nuevamente, de la Banda de Cornetas y Tambores del Rosario, para el Cristo, y de la Sociedad Filarmónica María Inmaculada, para la Virgen, dos colectivos de gran trayectoria en la ciudad.

El emotivo encuentro de las dos imágenes titulares en la calle Marqués, lugar de la tradicional y emblemática Ceremonia de la Expiración, volvió a colmar de expectación a los cientos de linarenses que se dieron cita allí para vivir, con gran intensidad, este momento único de la Semana Santa local.

Texto: J.J. García Solano
Fotos: Ivan Flores Casasempere
Vídeo: Jordi Casasempere