A las seis de la tarde se abría el portón de las dependencias parroquiales de San José para que iniciara su estación de penitencia la Hermandad de las Siete Palabras, Santísimo Cristo de la Buena Muerte, Nuestra Señora de la Consolación y Santa María Magdalena. El cortejo procesional, encabezado musicalmente por la Banda Salesiana, formó filas en una abarrotada calle de Santa María Rosa Molas. Precisamente, fue en ese lugar donde se empezaron a vivir los primeros momentos más emotivos del Miércoles Santo, destacando la bella saeta cantada por el linarense Enrique Soto en honor al Cristo de la Buena Muerte y el tradicional acto de lectura del manifiesto estudiantil, que este año corrió a cargo de la congregación religiosa de las Hermanas de la Consolación, muy vinculada con esta cofradía. Dicho manifiesto fue elaborado por María Dolores Muñoz, directora de la casa de acogida del Convento de las Hermanas de la Consolación, y leído por José Ignacio Malpica, voluntario de la institución y persona muy vinculada con la parroquia de San José.

Bajo una tarde puramente primaveral, la hermandad de “Los Estudiantes” procesionó por las calles linarenses ante multitud de personas que acompañaron a esta joven cofradía. Para esta edición de la Semana Santa, se prepararon diversas novedades significativas, como el cambio de recorrido introducido con el fin de evitar pasar por calles con cables colgantes entre edificios, ya que esta circunstancia obligaría a “bajar” el Crucificado en varias ocasiones. Asimismo, también destacaron algunos estrenos, que son fruto de las donaciones de un hermano de la cofradía, como los candelabros de cola que lució el paso de palio y las dalmáticas que vistieron los acólitos y ciriales de ambos tercios.

La estación de penitencia de “Los Estudiantes” transcurrió sin inconvenientes por las calles linarenses, dejando bellos momentos durante su recorrido. Así, el majestuoso paso de misterio que portaba a Cristo Crucificado fue llevado, con gran mesura, por sus hermanos costaleros bajo los magníficos sones de las marchas que interpretó la Banda de Cornetas y Tambores del Rosario. Por su parte, la Virgen de la Consolación lució esplendorosa en su sencillo paso de palio, que fue mecido, con sumo cariño, por sus entregadas costaleras. El acompañamiento musical de la Dolorosa corrió a cargo de la Asociación Cultural y Musical Maestro Alfredo Martos.

Texto: J.J. García Solano
Fotos: Ivan Flores Casasempere
Vídeo: Jordi Casasempere