Alberto Jaime Martínez Pulido, sacerdote natural de Andújar, mantiene una estrecha vinculación con Linares, su gente y sus cofradías. La intensa trayectoria parroquial con la que cuenta, su carácter especial y su gran poder oratoria son algunos de los aspectos que le llevaron a ser elegido, por unanimidad de todas las hermandades linarenses, como pregonero de la Semana Santa de 2014. Esta noche, a partir de las ocho, el Teatro Cervantes acogerá el último gran acto oficial organizado por la Agrupación Arciprestal de Hermandades y Cofradías antes de la llegada de la Pasión.

1) ¿Cómo empezó su trayectoria como sacerdote?

Mi primer destino parroquial fue Jaén, donde estuve un año como coadjutor, y luego fui a Frailes, donde permanecí siete años llevando varios núcleos pequeños; fueron unos años muy felices, además, yo tenía 28 años en esa época y me comía el mundo. Después vine a Linares, donde estuve tres años en la parroquia de la Santa Cruz, y me gustó tanto la ciudad, que me compré aquí un piso. Tras otro año en Bailén y cinco en Villanueva, regresé y, actualmente, estoy como adscrito en la parroquia de San Francisco, algo que me encanta.

2) ¿De todos los momentos y vivencias anteriores, con cuáles se queda?

Me quedo con todos, sinceramente. Por ejemplo, Frailes me marcó mucho por la sencillez de la gente y porque me pude encontrar con parte de mi familia; fue una experiencia muy interesante la que viví en aquella parroquia y recuerdo con mucho cariño esa etapa. También me quedo con mi paso por Villanueva y, cómo no, Linares, que me tiene cautivado el corazón.

3) Efectivamente, Linares ha sido una ciudad donde ha recibido mucho cariño…

Por eso me siento un linarense más. Además, me ha llamado mucho la atención la acogida tan buena que ha tenido el hecho de sea que yo quien dé este año el pregón de Semana Santa. Eso me da muchísima alegría, aunque también me paro a pensar que habrá mucha gente esperando a ver qué puedo dar de mí mismo…

4) También lo aprecian las cofradías, que le eligieron, por unanimidad, pregonero de la Semana Santa 2014. ¿Qué supuso para usted recibir esta noticia?

Sentí mucha alegría, porque el hecho de ser una elección unánime demuestra que no había discrepancias, que te sientes apreciado por todos, y eso me llegó al corazón. Además, sentí una gran responsabilidad porque, desde que don José Antonio Balboa pregonara la Semana Santa hace ya 32 años, ningún otro cura lo había hecho. Por tanto, lo vi como un reto y un agradecimiento a todas las cofradías por la confianza, creo que inmerecida, depositada en mí.

5) ¿Qué espera transmitir esta noche con su pregón?

Sobre todo, quiero hablar de Jesucristo como persona, porque es lo que más me llena de satisfacción. Yo estoy acostumbrado a predicar la Palabra de Dios, a la homilía, soy más de dar sermones… Por eso, hablaré de la vida de Cristo, del hijo de Dios, un carpintero que nació en una cuadra y murió, desnudo y abandonado, en una cruz, pero que sigue siendo un motivo de fe tan grande para tanta gente después de dos mil años.

6) ¿Será, por tanto, un pregón diferente al de anteriores ediciones?

Sí, seguro que sí. Porque me centraré en la Pasión del Señor y reflexionaré acerca de lo que debe ser la Semana Santa. Quiero que mi pregón tenga un gran carácter humano, como lo tuvo Jesucristo en sus últimos momentos, ya que la Pasión dejó ver el lado más humano del Señor: un Dios que sufre, que fue traicionado, que se vio solo y fue vendido por un amigo. En definitiva, una persona humana… Además, no soy un entendido cofradiero, por tanto, hacer un pregón típicamente cofradiero sería un atrevimiento demasiado grande para mí.

7) Además de sacerdote es usted profesor de Religión desde hace muchos años, ¿no es así?

Efectivamente. Además, empecé a dar clase antes, incluso, de ser sacerdote. Cuando estudiaba en Madrid, impartía clases para poder pagarme los estudios y, como soy una persona muy inquieta, aproveché para hacer la Prestación Social y trabajé, en la cárcel de Carabanchel, ayudando a los presos a sacarse el graduado escolar. Esa fue una de las experiencias más interesantes y reconfortantes de mi vida. La enseñanza me ha ayudado mucho, aunque también he tenido momentos en los que me ha costado más trabajo. Pero, actualmente, me siento pletórico, porque estoy en un centro educativo, el instituto Huarte de San Juan, donde hay una buena directiva, muy experimentada, y el profesorado está muy comprometido con la enseñanza. También estuve en el Cástulo y en el Himilce, de donde guardo muy buenos recuerdos.

8) ¿Esa constante relación con los jóvenes le hace ver que la Iglesia pueda tener continuidad hoy día?

Yo pienso que los jóvenes valoran mucho la sinceridad, el cariño y la cercanía. El joven, si ve que los adultos se acerca a él, lo valora muchísimo. Por eso, he procurado siempre acercarme a los jóvenes y brindarles todo mi apoyo y cariño, porque ellos son el futuro. Y la Iglesia no puede dar la espalda a nadie, pero mucho menos a los jóvenes, porque ellos son la continuidad…

9) Y, como sacerdote, qué opina acerca de la situación actual de la Iglesia tras el primer año del Papa Francisco I?

Sinceramente, yo recibí a este Papa como agua de mayo porque creo que la Iglesia tenía una sequia eclesial muy grande. Los Papas anteriores fueron grandes Papas, no quiero decir que la culpa fuera de ellos, pero sí es verdad que la Iglesia, como institución, se había vuelto muy endogámica, muy encerrada en sí misma y en sus problemas. Creo que la Iglesia mantenía más una actitud de trincheras, muy a la defensiva, que hacia el diálogo. Y creo que esa posición tan a la defensiva le ha hecho mucho daño. Por tanto, creo que la Iglesia actual que propone este Papa tiene futuro y está en el mejor momento. Francisco I es un hombre inteligente, uno de los principales líderes del mundo, pero no desde la grandeza y el poder, sino desde la alegría y la espontaneidad. El actual papa está preparando el terreno para hacer una Iglesia más alegre, cercana y evangelizadora, que es lo que hace falta, aunque los cambios, quizás, no se dejen notar tan pronto. Pero, para mí, la Iglesia está en el mejor momento de los últimos 50 años, con muchos retos nuevos y la finalidad de enamorar a la gente a través de Jesucristo.

10) ¿Algún otro aspecto que quisiera destacar antes del gran momento?

Básicamente, dar las gracias a todas las cofradías de Linares por su confianza, de las que quiero destacar el gran potencial que poseen, gracias a la gran cantidad de fieles que las sostienen. Insisto en que el pregón de Semana Santa es un reto muy importante para mí, porque yo estoy acostumbrado a hablar en iglesias, no en teatros, y a predicar mirando a las caras de las personas, no recibiendo la luz de un foco que no me permita ver rostros… Pero, sobre todo, intentaré ser ameno y, a pesar de habérmelo preparado, quiero ser espontáneo, porque deseo mandar un mensaje de esperanza a la ciudad de Linares, a la quiero como patria de adopción mía. Esta ciudad necesita un mensaje de ilusión y esperanza por las dificultades que está viviendo y, en esa línea, intentaré expresarme esta noche de Viernes de Dolores.