Esta reseña surge al hilo de la polémica surgida a raíz de la moción presentada por Linares Laico en referencia a su postura ante la Semana Santa.

Desde UPyD pensamos que la laicidad es un principio indisociable de la democracia, porque las creencias religiosas no son un dogma que deban imponerse a nadie ni convertirse en leyes. Fernando Savater, reconocido profesor de ética, filósofo y miembro de UPyD, dice que “en la sociedad laica tienen acogida las creencias religiosas en cuanto derecho de quienes las asumen, pero no como deber que pueda imponerse a nadie. De modo que es necesaria una disposición secularizada y tolerante de la religión, incompatible con la visión integrista que tiende a convertir los dogmas propios en obligaciones sociales para otros o para todos. Lo mismo resulta válido para las demás formas de cultura comunitaria, aunque no sean estrictamente religiosas”.

Un Estado laico de esta forma pretende alcanzar una mejor convivencia al ordenar las actividades de los distintos credos, asegurando la igualdad de todos ante la ley, pretendiendo así anteponer los intereses generales de la sociedad civil sobre los intereses particulares.
En este sentido, UPyD ha destacado que se puede defender el laicismo sin “sectarismo” ni “comportamientos antirreligiosos”.

Hagamos una pequeña reflexión de lo que supone la Semana Santa para Linares: Aparte de las connotaciones religiosas existen otras de índole social, cultural y económicas que hacen de esta tradición una oportunidad para reactivar la maltrecha economía de esta ciudad inmersa en la mayor crisis de su historia.

No debemos olvidar que La Semana Santa de Linares fue declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional de Andalucía en 1998, y lo fue por sus Bandas de Cabecera, por sus tercios de trompeteros y una especial mezcla de diferentes Escuelas en su Imaginería. Todo esto convierte a esta fiesta (que moviliza a miles de linarenses) en un producto de valor añadido que debería ser protegido y potenciado, más aún por una ciudad que busca hacerse un hueco en los circuitos turísticos aprovechando las sinergias de las cercanas localidades de Úbeda y Baeza, ambas Patrimonio de la Humanidad, y los recientes y valiosos hallazgos arqueológicos de Cástulo.

Es por esto por lo que no entendemos como el Ayuntamiento, en su afán recaudatorio, olvida estos intereses y desacredita esta fiesta alquilando espacios públicos, que deberían ser destinados al disfrute de la mayoría de los ciudadanos, a particulares para que los exploten colocando sus atracciones infantiles en sitios estratégicos que deslucen la plasticidad visual de los desfiles y contribuyen poco a realzar la belleza de la fiesta. No quiero con esta postura que nadie caiga en equívocos y piense que desde estas filas no somos solidarios con aquellos que se ganan honradamente la vida, sólo pensamos que no es la localización más adecuada a los intereses generales, creemos que hay sitios en la ciudad que se ajustan mejor a todos como son los solares junto a la Estación de Madrid o el infrautilizado Recinto Ferial o el Lugarillo, en pleno centro.

Lejos queda la época en que la Semana Santa de Linares se promocionaba en Fitur. No creemos que esta sea la mejor época para la “mercantilización” del espacio público, menos aún con atracciones de ‘dudoso’ gusto, que lejos de poner en valor la mejor semana (en términos turísticos) del año para Linares, le resta solemnidad y la banaliza.