Portada Página abierta Linares, un “pequeño Detroit agonizante”

Linares, un “pequeño Detroit agonizante”

Salvemos las distancias con la citada ciudad americana, —en años pasados capital mundial en la fabricación de automóviles—, y hagamos comparaciones con la situación actual de nuestra querida ciudad de Linares.

Según datos difundidos por miles de medios de comunicación norteamericanos la situación dramática de Detroit es la siguiente. Hay miles de casas abandonadas; en muchas zonas del 50 al 60% de las casas están en proceso de ejecución hipotecaria. En algunas manzanas solo quedan unas pocas casas. Mil personas al mes abandonan lo que se ha llamado “la ciudad norteamericana que más rápidamente se muere”. Antes, Detroit tenía una población de casi 2 millones de personas. Ahora es de un poco menos de un millón y el 85% de los habitantes son negros. Muchos miles están viviendo la lenta muerte de la ciudad: 1 de cada 3 personas viven por debajo del umbral federal de pobreza. Casi la mitad de los niños viven en la pobreza. La tasa de desempleo de los jóvenes, rebasa el 30%; los funcionarios de la ciudad dicen que está cerca del 50%. No existe ningún hospital público para las personas sin seguro médico debido a los recortes en el presupuesto, y los departamentos de salud pública han eliminado gran parte de los programas que dan servicios directos de salud. Cerraron casi el 20% de las escuelas de la ciudad.

Durante muchas décadas después de la Segunda Guerra Mundial, las grandes fábricas automotrices y otras fábricas que una vez empleaban a decenas de miles de trabajadores se trasladaron a las afueras de la ciudad y a otros países. En los últimos 15
años, el imperialismo estadounidense ha forjado una economía manufacturera global integrada con mano de obra barata, con enormes reservas de mano de obra de China, la India y otras partes del tercer mundo .Este funcionamiento general del capitalismoimperialismo global ha impactado a Detroit de modo profundo, llevando a más desindustrialización, la pérdida de trabajos y el abandono de la ciudad por mucha gente.

En 1992 la gran fábrica de Chrysler se trasladó y de la noche a la mañana 4.500 personas perdieron el trabajo. Últimamente, cuando reventó la burbuja hipotecaria subprime, se calcula que la ola de ejecuciones hipotecarias desplazó a 5.000 personas.

Hoy, Detroit tiene al menos 80.000 casas vacías. Asimismo, Detroit Edison ha cortado la luz por falta de pago en barrios pobres con decenas de miles de habitantes, incluso cuando hace frío, lo que lo hace aún más difícil y peligroso permanecer en estas zonas.

Los gobiernos federal y municipal han respondido a esta situación proponiendo y realizando toda clase de estratagemas para hallar nuevas formas de explotar a la gente y “reconstruir” la ciudad de modo que sea rentable. La realidad es que la ciudad y la gente están muriendo de manera acelerada y el alcalde justifica los recortes generalizados y el abandono de comunidades enteras diciendo que, son “buenas proposiciones de negocios”. Las buenas proposiciones de negocios han causado que pierdan el empleo miles de personas en Detroit. Las buenas proposiciones de negocios son lo que motivan los recortes mortíferos en asistencia médica y educación. Las buenas proposiciones de negocios están matando la ciudad de Detroit y sus habitantes. Este sistema desarrolla y junta enormes fuerzas productivas, incluidas las masas de personas trabajadoras.

Organiza y utiliza grandes recursos que tienen un gran potencial de beneficiar a la sociedad y al pueblo. Pero cuando el sistema capitalista no puede usar esas cosas y personas de manera rentable, cierra las fábricas y las deja pudrir, echa a un lado a las personas y las deja sin modo de dar de comer a sus familias. Devasta las ciudades y las dejan pudrirse. La naturaleza privada y explotadora del capitalismo salvaje, bloquea y restringe las fuerzas productivas en la sociedad, (los recursos naturales, la tecnología, la creatividad, el conocimiento, la formación, etc.) La necesidad del capital de producir constantemente para sacar ganancias las traba, y no satisface las necesidades de la gente. Esta regla básica del capitalismo, de que el propósito fundamental de la producción es sacar ganancias, significa que tratan a la gente como cosas para usar o echar a un lado. Detroit es un ejemplo doloroso y claro de que necesitamos un camino completamente nuevo, un sistema completamente nuevo, una sociedad completamente nueva, y necesitamos una gran revolución social nueva para lograrlo.

Amigos linarenses, ¿no os recuerda todo lo expuesto anteriormente sobre Detroit la triste historia de nuestro pueblo en los últimos años?
 

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