El morbo está a la orden del día y los medios de “comunicación” sólo pretenden sacar lo que se vende, porque parte de nuestra sociedad está enferma, es morbosa y juega con una doble moral. Resultan al caso, curiosos, los sketchs de José Mota en su sección “La viejaelvisillo”. El pasado se puede elegir. Sí.

Porque de toda la película de nuestro pasado, podemos quedarnos con aquello que nos puede hacer evolucionar o aquello que nos hará estancarnos para siempre, creándonos una realidad líquida, una moralidad líquida, adaptable a cualquier momento o circunstancia.

El protagonismo de este grupo de mujeres de “Femen” donde su progresismo líquido, intentan calarlo en la sociedad, que también vive esa modernidad líquida y esos amores líquidos carentes de valores, sí que ha conseguido un gran impacto social a tenor de la difusión en los medios de comunicación clásicos y en las redes sociales.

Arrojar a la cara de una persona, bragas manchadas de sangre, con eslóganes como “Toño, fuera de mi coño” no va a ayudar en nada a la causa de la generalidad de las mujeres. Aunque esta Conferencia Episcopal Española, ha dado pie a ello y es que quien siembra vientos, recoge tempestades.

Un sector importante de la jerarquía de la Iglesia Católica, representa junto con otros muchos eclesiásticos y también laicos (léase algunos ministros/as y muchos otros y otras) lo más retrógrado de esta sociedad. Yo acepto y defiendo el aborto, en los casos que se contemplaban en la Ley, pero nada más. En cualquier caso no soy quien, para condenar a nadie que decida abortar fuera de estos casos, aunque no lo comparta. Para ello existen medios anticonceptivos. También resulta que todavía estamos reduciendo la sexualidad, exclusivamente a pura “genitalidad” y se pagan las consecuencias por no estar educados en sexualidad.

Hacen falta programas educativos muy serios, con los que formar a nuestros/as jóvenes y a los padres y madres de esta juventud, para que en primer lugar, desde las casas y paralelamente desde los colegios, nuestra juventud sepa de qué va su cuerpo y el cuerpo de los demás, en los que incluyo también la mente y los derechos como seres evolucionados.

Como cristiano y ciudadano, me avergüenzo de este poder ,religioso y político; de su altanería, prepotencia, afianzada e impuesta por sus dogmas, por sus posiciones de privilegio y de dominio, porque son la antítesis del Evangelio y la Democracia.

Muchos ciudadanos, que somos cristianos y defendemos la laicidad del Estado, no somos intransigentes, dogmáticos, porque somos cristianos adultos en la Fe y ciudadanos adultos en Democracia. Debido a ello, sobramos en “su Iglesia” y en “su Estado” Pues bien, que se queden con “su Iglesia”, porque para muchos cristianos, este tipo de Iglesia enquistada y enferma de poder, no nos sirve para nada.

Pero con el Estado no se juega, no señor, no. Porque el Estado, somos todos.

Aunque tratar a este cardenal, (como a cualquier otra persona en esta tesitura) como lo han hecho estas mujeres hay un insalvable mal gusto, ofensivo mal gusto.

Estas mujeres con sus actitudes y sus modos de hacer, seguro logran lo contrario, es decir, que la jerarquía católica y los sectores políticos más conservadores y más neo-con, se enroquen en sus posiciones. Si lo que querían es llamar la atención a la durísima postura de la iglesia oficial, reforzada ahora por los ministros del Opus, lo han conseguido, pero todo ello bañado por su falta de estética, por su mal gusto.

Quizá estas mujeres, como otras, vivan su progresía y su moral líquidas, de esta manera. Pero considero inaceptables las actitudes de estas jóvenes, que lejos de ser elementos de denuncia, lo son de ridículo, chocarrero y de mal gusto.

Este Gobierno, como vocero de la Conferencia Episcopal, está haciendo que la España democrática, que a tantos nos ha costado construir, haga un viaje al pasado, un pasado que algunos añoran.

Porque Opus, Legionarios de Cristo, Kikos, Comunión y Liberación, junto a la inefable Conferencia Episcopal, han elegido como realidad, su parte de pasado… un pasado anquilosado, artrítico en lo moral.

Las personas más fuertes, son aquellas que siendo conscientes de su posición de debilidad frente a los poderes opresores, enarbolan la bandera de la justicia para luchar contra ellos.

Pero enarbolando sin pudor bragas sucias, manchadas de sangre, flaco favor le van a hacer a su causa y a quienes luchan por la igualdad con estética.

Formas que estas chicas, en este caso, han perdido de todas, todas.

El mundo pertenece a quien se atreve. Pero no con estas formas, no con estas maneras.