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Timocracia

Timocracia: se podría definir como la democracia que padecemos, en este bendito país, a saber, nadie paga por lo que hace mal, no es obligado cumplir lo que se promete en la campaña electoral, la cual, solo vale para captar votos de cualquier forma, y con la mentira que sea, de hecho, se da por sentado que hay un lenguaje, propiamente de campaña, el cual no tiene por qué tener nada que ver con la realidad ni con lo que se piensa hacer.

Nos contaron que, lo de la democracia, era el poder del pueblo, que los que nos representaban, los elegíamos nosotros para hacer lo que nos prometían, estaban a nuestro servicio, en definitiva (siempre hemos oído de su parte, que tienen una gran vocación de servicio), éramos para ellos el leitmotiv.

A poco que pensemos, nos daremos cuenta de varias cosas, no somos los que mandamos, puesto que, hacen y deshacen a su antojo (siempre según su conveniencia), cuando nos creemos que somos nosotros los que elegimos, tampoco es verdad, hemos sido (y estamos siendo) “educados” de una forma muy particular, de forma que podemos pensar lo que queramos pero sin salirnos de unas líneas maestras, con un ejemplo se puede entender esto:
– Resulta que hasta hace poco, casi nadie (al menos yo, no conocía a nadie) sabía, hablaba, de la famosa prima (la de riesgo), y nos contaron que, subía porque los “mercados” (otro ente del que oímos hablar todos los días) interpretaban que……….., por lo tanto teníamos que hacer esta u otra cosa para calmarlos, resultaba que hubo una época en la que estaban cada día más cabreados, porque la prima no paraba de subir (y eso que se hacía lo que ellos querían). Pasó el tiempo, poco, y ya estaba “todo” hecho, el miedo inoculado y, lo que es peor, la capacidad de reflexionar perdida. Una vez hecho esto, la cosa es fácil, opciones pocas, solo una, hay que bajar la prima de riesgo, y como hacerlo, pues sencillo, quitando todos los derechos de los ciudadanos de a pie, con eso se calma la prima. Sin embargo, la prima no se calma o es insensible, cuando se mete preso a tanto chorizo de guante blanco, eso no le afecta. Nos dicen, hacemos esto, para que la prima no suba, de esta manera os salvamos, es que somos así de buenos, todo por vosotros, lo que haga falta (acordaos de la vocación de servicio).

Es solo un ejemplo, se podrían poner más, porque excusas tienen, todas las del mundo, hago lo contrario de lo que prometí (lo dice el de ahora y lo han dicho los de antes), pero porque es bueno para vosotros. Fijaos si están por nosotros, que, a pesar de que muy poca gente está de acuerdo con algunos indultos, indultan, cuando la gente no quería guerra de Irak (la inmensa mayoría), pues nada, a la guerra demostrando, una vez más, que el pueblo importa un rábano, podemos seguir con OTAN de entrada no, pues fue que si pero, porque es lo que “convenía” al país.

Hay que ver, con gente tan lista, que sabe siempre lo que le conviene al país, como hemos podido llegar a esta situación.
Ahora, un caso recurrente, la Infanta, Dñª Cristina, resulta que sin saberlo, va a hacer inocentes a miles de afectuosas esposas de sus maridos, en diversos casos delictivos porque, claro, cuantas no están bajo algún proceso debido a ser las esposas de sus maridos? Muchas. Eso si es verdadera vocación de servicio, donde se ponga la labor realizada por la Infanta que se quite todo lo demás.

Este último ejemplo, que puede sonar a chanza, en realidad es muy serio, no olvidemos que sesudos abogados (y hasta fiscales), esgrimen como razón para no imputarla la mera condición de esposa de su marido

Por todo esto, y más (es por no cansar), le llamo a esto que tenemos TIMOCRACIA.

Señores de un “lado”, señores del “otro”, con este escrito, hay una pretensión, muy clara, no posicionarme hacia un lado u otro, sino, ayudar a que, de una vez por todas, se levanten las conciencias y digamos, basta ya de timos, ¡fuera! unos y otros, que venga alguien, con un nuevo espíritu, leal al pueblo, que trabaje para los votantes de la calle, no para un partido en concreto, o para la cúpula del mismo o, lo que es peor, para una élite económica y, añadiría, manipuladora a través de sus “opinantes” y “analistas” de la realidad.

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