Desde el FCSM de Linares, siempre hemos creído en la equiparación del programa electoral, de cualquier partido político, con un contrato entre el partido en cuestión y la ciudadanía.

Sería ya un hastío para todos, empezar a enumerar todos los incumplimientos del actual partido del gobierno con los votantes, al igual  que pasaba con nuestros anteriores gobernantes. El programa electoral, se ha convertido en una especie de trámite que los partidos políticos diseñan cada cuatro años, como una premisa más que hay que pasar, para poder presentarse a unas elecciones, pero sin el ánimo de cumplirlo.

Para que aumente la calidad de nuestra democracia, además de una reforma electoral, de nuevos cauces de participación ciudadana (referéndum, iniciativas populares, revocación de mandato, foros de participación etc.), debemos exigir el cumplimiento del programa electoral  del partido al que hemos votado, o la dimisión en su caso, si éste no lo cumple, ya sea de “motu proprio”, o por imposiciones externas.

Nuestra DEMOCRACIA es aún muy joven. No creemos en ella. Nos quedan aún demasiadas reminiscencias de la anterior dictadura. Nos hemos acostumbrado a que nos tomen el pelo, y vemos de forma natural que los programas electorales sean papel mojado. Hasta hace muy poco, al señor Julio Anguita, se le tildaba de “iluminado o mesiánico”, o se hacía mofa, de su tan ridiculizada frase “Programa, programa”; cuando en realidad esto debería ser lo más importante de un partido político, y no así su líder, más propio de las dictaduras.

Recientemente, a nuestro anterior presidente de gobierno, señor Zapatero, lo han entrevistado en el programa “Al rojo vivo”.” Para quien quiera consultarlo, viernes día 13 de diciembre”. Me ha recordado aquella antigua serie de lagartos, “V”. Después de comportarse con su ya sabida prudencia, a la hora de dar cualquier opinión  sobre sus posibles errores o culpas por la tan traída crisis, se ha quitado la máscara, para decirnos que él no cree en referéndums, revocaciones de mandatos etc. O sea, no cree en la democracia. Piensa, que solemos equivocarnos cuando votamos. Que no votamos lo mejor y lo que más nos conviene, (lo dirá por la experiencia que tiene cuando lo votamos a él). Piensa que votaríamos en contra del partido que nos cuente la verdad, porque la verdad es cruel. Ni siquiera dimitió por haberse plegado a los mercados. Nos dice que dimitió, porque su partido se vería obligado, a hacer una campaña en contra de los recortes, y después en el gobierno no tendría más remedio que hacerlos como bien ha hecho el PP.

Bien, es una prueba más, de cómo nos consideran nuestros gobernantes. Para ellos el “Programa electoral”, solo es un trámite, una impertinencia más que hay que pasar, para su llegada al poder. Para nosotros, la CIUDADANÍA, debe ser uno de los pilares más importantes de la DEMOCRACIA.

Salvador García Villén