Cuántas veces nos has dicho: ¡papá, mamá, soy tan feliz que no quiero hacerme mayor!

He reflexionado mucho sobre esto, y he llegado a una conclusión no sé si errónea. Desde luego en modo alguna petulante.

Y sencillamente, tu madre y yo creemos que no hemos errado demasiado en tu educación, ya que ésta observación que nos has hecho en más de un momento, nos reafirma en ello. Nos apesadumbra  que cuando tú alcances tu plena madurez, acaso no pudiéramos gozar todo lo que quisiésemos, por la  lógica diferencia de edad, de tu proceder como ser humano. Dios quiera que no cambies nunca junto con tus hermanos.

El día que me preguntaste sobre el significado del amor y la ética, me llenaste de gozo.

Yo te contesté con el fragmento de una canción de Carlos Cano que decía: “Granada  vive en sí misma tan prisionera, que sólo tiene salida por las estrellas”. Al ver tu asombro, te respondí de otra forma, te propuse  que  volvieras a escuchar detenidamente el Adagio del Concierto en Re Menor para oboe, de Marcelo. Me dijiste: No te entiendo papá.

Te respondí utilizando estos dos ejemplos, pues uno me llevaba al otro. Recordarás cómo te dije que sólo lo realmente grande, lo indiscutiblemente bello, tiene su expresión  natural en la forma más hermosa, singular y a veces extraña, como  es el comportamiento del salmón en el agua, que busca desovar, depositar su descendencia en el tramo más limpio del río, aunque para ello tenga que morir posteriormente por el esfuerzo gigantesco de nadar contra corriente entre aguas turbulentas.

Eres la alegría de esta casa, un postrero regalo que Alguien nos envió cuando menos lo esperábamos, una niña llena de amor a todo y todos cuantos te rodean, aunque algunas veces como dices, no compartas sus ideas o actitudes, porque tienes la gran suerte de saber diferenciar las personas de sus actos, cuando éstos no son constructivos.

En esto hemos tenido una gran suerte contigo y tus hermanos.

Eres capaz de darte y compartir sin esperar nada a cambio, como debe ser, pero has de saber que la vida suele devolver en algunas ocasiones incomprensión y desafecto, a cambio del cariño que hemos dado a los demás.

Pero mira Sara, hija. En el ejemplo, Granada era como tú, tan  generosamente bella en su interior, tan prisionera de sí misma,  que explosionaba hacia arriba, hacia las estrellas, hacia lo más grande y al tiempo desconocido, buscando su salida natural henchida de amor, orgullosa de ser así para los demás.

Las estrellas simbolizan el corazón del ser humano, de ese viajero capaz de apreciar su belleza estética, como el timbre del oboe, que acerca al éxtasis amoroso y al sufrimiento a la misma vez, ante el desbordamiento e incomprensión de tanta hermosura.

Ya empezaste a intuir algo. A mí no me interesaba una simple explicación  de diccionario acerca del significado de estas palabras, porque me habías preguntado sobre algo que es el sentido de nuestra vida.

Después  te comenté, que los dos ejemplos que en un principio aparecieron a modo de divertimento, pretendían de una manera un tanto juguetona, hacer de gancho para lograr el aterrizaje sobre cuestiones tan serias como las que me habías propuesto.

Hablamos largamente aquella tranquila tarde de domingo, ¿recuerdas Sara?

Apareció intencionadamente por mi parte, otra palabra que sumar a las de amor y ética; fue la de estética. Me interpelaste acerca de su significado, y comencé a hacerte ver que estas tres palabras iban indisolublemente unidas, porque no es posible amar, en el más amplio sentido de la palabra, a algo o a alguien, si previamente no tenemos un criterio estético, un juicio sobre su belleza interior y exterior, que nos abra las puertas de la aceptación en absoluta plenitud.

Han sido muchas las ocasiones que hemos hablado mamá, tú y yo, acerca del amor y del desamor hacia todo lo que nos rodea, lógicamente teniendo presentes tus sólo dieciséis  años. Muchas fueron también las veces que aprendiste a volar en esto del amor; todas las tengo grabadas en mi memoria como si ayer se tratase. ¡ Cuántas veces has escuchado conmigo los maravillosos poemas de San Juan de la Cruz, cantados por Amancio Prada, y cuántas veces me preguntabas sobre su significado y yo te respondía!

De esta manera, poco a poco, siendo tan frágil y también tan fuerte, vas descubriendo de nuestra mano, junto a nosotros, los secretos de esa maravillosa vida que tienes ante ti, pues aún no has abandonado la rampa de despegue, en la que  te vas haciendo mujer, pero sobre todo persona;  y deseo con todo mi corazón que esa inocencia y frescura, perdure en ti para siempre.

Has tenido claro,  porque nosotros así siempre te lo hemos transmitido, que amor es una palabra que no sólo es referible a la íntima relación de un hombre y una mujer, que es mucho más, porque está presente en todos y cada uno de los actos de nuestra vida.

Tú lo vives como algo natural, pero cuando seas adulta, harás conscientemente el descubrimiento del amor, te revalidarás en él y comprenderás que fuera de frases vanas, tu amor hacia lo que te rodea, irá como decíamos antes, solidariamente, fuertemente, unido a la ética y la estética personal. Porque amar es un contínuo examen de reafirmación de nuestros valores éticos, morales, y hay que hacerlo con belleza, con estética, porque si no, nos convertimos en mediocres actores  de una absurda farándula, de una hueca pantomima.

Has tenido siempre presente, porque lo has vivido con tus padres y tus hermanos, que las cosas no se hacen porque sí, que la felicidad y la festividad, no deben celebrarse por decreto, sino siempre de una manera razonada, madura, y sobre todo, cuando nos apetece.

Esto es lo que nos demostraste a todos en casa, cuando soportaste las presiones sociales, de familia y amiguitos, para hacer la comunión cuando se supone deben hacerla todos los niños que lo deseen. En cambio, tú decidiste hacerla cuando te sintieses preparada, y esperaste cuatro años, haciéndote los demás que te sintieses rara por ello.

Solo con autenticidad, y quiera Dios que tú no la pierdas, podrás extraer del hontanar de tu corazón, que late en premura de querer, todo el tesoro que tienes escondido el dia que lo necesites, pues has ahorrado, vas ahorrando en tu alcancía tan nobles sentimientos, un día tras otro, que cuando hayas de disponer de ellos, esperarán dignamente dispuestos.

Sigue amando a quienes te quieren; respetando y no despreciando a quienes te rechacen, dejando la puerta abierta siempre a una reconciliación con éstos últimos si ellos lo desean con sinceridad.

Perdona y procura olvidar; no odies ni  guardes rencores a nadie, por mucho daño que te hayan hecho, pues estos sentimientos socavan nuestro interior dejándolo hueco. Sé fiel a los demás, pero sobre todo sé fiel, sincera y consecuente contigo misma.

Procura en tu vida ser inflexible con la injusticia, pues ésta es la máxima expresión del desamor y de la inmoralidad. Huye de lo estentóreo, de lo grotesco, de lo vanal y lo venal, esto es, lo corrupto, pues empequeñecen al ser humano hasta lo indecible. Mañana, Dios lo quiera, sé tú misma. Los cimientos ya los tienes; procúrate un bello y resistente edificio, aunque terremotos y sacudidas no te faltarán. Sabemos de sobra que los soportarás, no nos cabe la menor duda, por  tu fortaleza y el amor que te tenemos.

PD.
Observo que como ser humano, al día de hoy en 2014, has cambiado mucho, pero a mejor. Y eso me enorgullece. Esa es nuestra felicidad, la de mami y papi. Te queremos hija.