El pasado día 3 de diciembre, como viene siendo habitual cada año, se celebró el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. A nivel local, distintas Instituciones públicas y privadas llevaron a cabo actos conmemorativos en los que, entre otras cosas, se reivindicaron las necesidades que aún tienen por cubrir este colectivo de ciudadanos.

Indagando un poco sobre el tema, en un informe del Instituto Nacional de Estadística (INE) (Encuesta de Integración Social y Salud 2012), se advierten datos reveladores de la situación actual de las personas con discapacidad en nuestro país: La prevalencia de la discapacidad se sitúa en el 16,7% de las personas de más de 15 años. La mitad de las personas con discapacidad afirman tener falta de ayuda para participar en actividades cotidianas. Entre la población general, los ámbitos con más barreras para las personas de 15 a 64 años son las actividades de ocio y el acceso a un empleo adecuado.

El 67,2 % de las personas con discapacidad en nuestro país tiene limitaciones de movilidad, el 55,3 % para las tareas domésticas y el 48,4 % para las tareas de cuidado e higiene. La discapacidad más frecuente es la osteomuscular (42,0 %) y la que presenta mayor número de impedimentos por persona es la discapacidad mental con un 11,6 % frente al 8,7% de todas las personas con discapacidad.

Entre las distintas situaciones de la vida diaria donde la población con discapacidad ve limitada su participación por su condición de salud, destacan el acceso a un empleo adecuado (40,8%), la movilidad para salir de casa (58,5%) y las actividades de ocio o culturales (69,0%). Entre las personas con discapacidad menores de 65 años cabe destacar la importancia de las restricciones para acceder a un empleo adecuado (60,7% de este grupo de edad), mientras que entre los de 65 y más años resalta las barreras para salir de casa (68,1%).

Para la mitad de las personas con discapacidad, la falta de ayudas técnicas o personales es una barrera para poder participar en las actividades cotidianas. Esta circunstancia es más habitual entre las mujeres (53,2%) que entre los hombres (46,0%). Por grupos de edad, la ausencia de ayudas es indicada por el 41,4% de las personas de 15 a 44 años y el 59,3% de los mayores de 74 años. Por tipo de ayuda, el 40,9% señala la falta de asistencia personal y el 39,5% de ayudas técnicas (tres de cada 10 personas con discapacidad dicen necesitar ambos tipos de ayuda).

En general, todos estos datos estadísticos son algo mayores en las mujeres que en los hombres.

Las comunidades autónomas donde más población con discapacidad declara falta de ayudas técnicas o personales son Región de Murcia, Cataluña, Illes Balears y Andalucía. Y donde menos, en Canarias, Comunidad Foral de Navarra y La Rioja.

Otro dato relevante de la encuesta nos informa que el 12,2% de la población percibe algún trato injusto por parte de otras personas. Esta apreciación es mayor entre la mujeres (14,4%) que entre los hombres (9,9%). Los principales motivos de discriminación son la edad (5,8% de la población) y el sexo 3,1% (5,2% en el caso de las mujeres). El 16,5% de las personas con discapacidad se siente discriminada por su condición de salud. La percepción de discriminación es mayor en los más jóvenes (26,6% en los menores de 45 años y 7,3% en los mayores de 74 años).

Que cada cual saque sus propias conclusiones; pero yo les invito a darse un paseo en silla de ruedas por la ciudad, a ir de compras, a presentarse como candidato a un empleo, etc. A asearse con una sola mano, a caminar con los oídos totalmente tapados, o con los ojos vendados. Luego me cuentan.

La encuesta se adapta a la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que entiende la discapacidad como la situación resultante de la interacción entre la condición de salud y los factores contextuales que restringe la participación de la persona.