A colación de la cercana sentencia del Tribunal de Estrasburgo, donde se obliga a poner en libertad a unos terroristas, junto a otros peligrosos delincuentes, se me ocurren varias cosas:
–          Nadie, bien nacido se puede alegrar de que suelten a esos asesinos.
–          Es una sentencia que hay que acatar de la misma forma que acatamos otras sentencias que sí nos gustan.
–          No se debe utilizar esta sentencia, para hacer política.
–          Claro está, no se debe utilizar la misma, para enfrentarnos.
–          Es de obligado cumplimiento.

Con respecto a los primeros puntos, habría que decir que quienes han manifestado que están de acuerdo con el veredicto, no son pro-terroristas, ni pro-asesinos, ni pro-violadores; más bien se podría decir que le están dando un capón a los legisladores (todos los que han sido) de ambos partidos (PSOE y PP), por no haber cambiado la legislación al respecto de esos delitos cuando han tenido varias oportunidades de hacerlo, han estado aplicando las exenciones legales que había en el código franquista,  estos, los que nos han gobernado, ese tema lo han cambiado hace poco, los últimos presos de esa índole no tienen esos beneficios legales, contra eso el Tribunal de Estrasburgo no tiene nada que decir, lo que no se puede hacer, así lo dice la Ley (esa que tenemos que acatar nos guste o no), es que no se pueden aplicar ciertas “cosas” con carácter retroactivo, o es que no se daban cuenta los “padres de la patria”, que había un coladero via, títulos académicos en la Universidad de Deusto, UNED, o la que fuera, no,  ellos estaban a lo suyo, enmerdando (perdón por el palabro) todo lo que se pudiera, el caso era y es, poner chinitas en el camino del “otro”.

Sobre los dos siguientes puntos, algo muy cortito, a saber, ya ESTÁ BIEN, de que se utilice el terrorismo, las victimas, familiares, etc., para hacer política, para sacarlas de manifestación cada vez que conviene, y eso sí, solo a la parte de las víctimas “afines”. Se ve que no todas las víctimas son iguales, aquí también hay de izquierdas y de derechas, parte (no todas) de las víctimas de ETA las usa el PP y sus medios afines, como estilete, sin embargo a otra parte de las víctimas ni se las escucha,  y claro, las del 11M, ni existen, hicieron caer a Aznar, y eso además de víctimas los hace culpables de que viniera  el PSOE de Zapatero, basta recordar como fueron tratados por algunos sectores del  PP y por medios afines.

Si no hubiera partidismo, solamente, habría una asociación de víctimas del terrorismo, no creo que sean más víctimas unas que otras, y todas merecen el mayor de los respetos y consideración por parte de todos.

Con respecto, al último punto, poco que decir, hay que acatar, de la misma forma que se acatan otras sentencias que si nos gustan, ¿o es que, le Ley debe ser a la carta? Si esto fuera así  ¿con qué legitimidad, nos autodenominamos, Estado de Derecho? Se pueden hacer algunas consideraciones sobre la rapidez, con la que se llevan pero quizá eso sea inherente al tipo de actuaciones procesales que se realizan en estos casos, vienen a la memoria actuaciones procesales , que se tienen que acatar de la misma forma, por supuesto, que fueron “expres” (se podría decir así) como la expulsión del otrora héroe, Baltasar Garzón, o la puesta en libertad, inmediata, del señor Blesa.

Una última reflexión, nos tiene que entrar en la cabeza (a todos), que una cosa es la legítima respuesta personal, que cualquier persona agraviada directamente por un delincuente, es capaz de propiciar y otra, muy distinta, la labor que debe hacer un Estado,  este no puede comportarse como víctima, sino como garante de los derechos, los cuales se nos deben aplicar a todos, aunque algunas veces haya que hacer de tripas corazón, se podrían poner muchos ejemplos (Tejero, Roldán, Bolinaga, etc.), e incluso ejemplos de carácter alejado de la política o del terrorismo pero que también calaron muy hondo en la sociedad española  (acordémonos de lo que aconteció con el asesino de Sandra Palo, el Rafita), los del ámbito económico (nos podríamos acordar del ex -presidente del Banco de España, Mariano Rubio), en definitiva, la lista podría ser interminable.

Manuel García Villén