Casa Pacheco, es un bar-restaurante, abierto hace unos meses en el Paseo de Linarejos, que está teniendo bastante éxito y a mi juicio, unas perspectivas aún mejores. Y parece ser, que éste abuelo mamón, este Nemesio de los cotiledones, tiene un olfato para detectarme, mejor que un chucho de caza.

Me encontraba días atrás, con Diego Chica (el cristalero, buena gente) jincándome un blanco con unas papas “catalanas” que por cierto, están para ponerles un piso (a las papas) cuando me tocan en el hombro y ¡Dios.… Nemesio!

Diego se me quedó mirando fijamente, pensando lo que yo. Yo me dije a mí mismo ¡Se nos jodió la mañana!  Y entonces me acordé de la madre que parió al chache Paco, por haber dejao libre a este petardo a abuelo rojo y masón.                                                                                                                            El viejo pureta me suelta: “ Parrillosky” te andaba buscando “pa envitarte” a unos vinos y atí también Dieguito.  Pensé para mí: No veremos eso.

Perfecto le dice: Nemesio, ¿tinto?

“Pos ya lo sabes, tinto y del mejor, que para eso voy a envitar al Parri y a Diego que hoy estoy rumboso. ¿Verdad Parrillosky?”  El abuelo echaba un pestazo infernal a carajillo.

Perfecto manda a Emilio, su “sobri” que le abra un Marqués de Riscal, del que el viejete se mete un copazo sin respirar, diciendo a continuación que le llene…. Pero que se la llene un poco más, que en vez de Perfecto tendría que llamarse Generoso.

Y dice: Por cierto Parri de mis entretelas ¿has ido estos días al cementerio?

No –le  dije- estoy esperando que la espiche usted para ir a hacerle una visita y dejarle allí unas botellitas de caldo… Y ya se lió.

Con los ojos inyectados en sangre me suelta: ¡Yo me cago en…!

Eh,  ehhhhhh… y no lo dejé seguir.

“Ya mas echao so gilipollas y me has jodío el día so caraculo, ahora no hay envitación que valga·  Va y se mete la mano en el bolsillo para aparentemente pagar lo suyo y dejarnos allí plantaos en la barra y… la jodimos, no llevaba un puto duro. Como siempre.

Le dice Pedro: No se preocupe, estos dos copazos me los paga otro día y al  tinto siguiente lo invita la casa.

“Y tu Juanillo, ¿no me envitas a ná?”

No –dije secamente- Me dio pena después y le dije: Bueno, acepto pulpo…

Dice el abuelo: A mi no me gusta el pulpo.

Perfecto se mordía los labios para no reírse, Emilio y Pedro agachados tras el mostrador descojonándose de risa y en éstas que sale Antonio, el suegro del Perfe y dice: ¡Hombre Nemesio, que gustazo verlo…cuánto tiempo desde que bajaba Vd. con su Dolores a Vadollano a meterse unos conejos entre pecho y espalda!

Y el tintorro y el tintorro, que no sé que está más güeno (dice el mamón del abuelo)

“¿Ves Parri? Toito el mundo me conoce”

“Otro vino por cuenta del Juaneles” Y  yo le digo: ¡Pero Valdepeñas y de 1,50 el pelotazo, que yo estoy bebiendo de ese! Y con tó el morro me suelta:

“Ese te lo bebes tú” y dice a Pedro que le ponga otro “Riscalito”                                        Yo indignado me decía: ¡Será cabrón este vejestorio! Era el cuarto vino que se jincaba y sin pedir una tapa. Yo creo que ya estaba bastante alegre, porque suelta que se ha dao cuenta que no había comío ná y entonces le dice a Antonio: “Anda viejo amigo, ponme unas gambas a la plancha, pero de las de ración de las güenas, que el Parri me va a envitar porque yo estoy ajubilao”

Me entró la risa nerviosa cuando le pegaba un sorbo de vino y casi me ahogo. Perfecto, Pedro y Emilio se dieron la vuelta y salieron disparados al restaurante porque se descojonaban de risa.

Diego no daba crédito a la que veía.

Las carcajadas a lo lejos, eran escandalosas y el abuelo mamón me dice: “¿De qué se ríen esos desgraciaos?  ¡Y tú de qué te ríes niñato de mierda!”

Lo calmé y ya beodo, empezó con las batallitas de que si los fachas se tenían que morir tos, que tenía que inventarse un “fachicida” pa que tos estos herederos del Paquito Ranas se murieran, que él era un rojo honrao con un par de cojones y que…. Y yo le digo que gorrón, malafollá y plasta como él sólo.

Y me dice: “Pos ahora lo pagas tó, por decirme malafollá, que a mí no me gusta dejar trampas a nadie” Y Salió sin despedirse.

Lógicamente allí nos quedamos todos estupefactos y a mí me tocó pagar como siempre lo de este abuelo plasta,tacaño, rojo, masón y republicano. Estoy desesperado con este abuelo.

¡Joder yo que soy de derechas, ultracatólico y monárquico!

Paseo de Linarejos.

Paseo de Linarejos.