Dice nuestro refranero, que si algo tiene es no ser arbitrario, que Noviembre es ese “dichoso mes, que empieza por todos los santos y acaba con san Andrés” y por algo debe ser. Cada cual tiene sus gustos pero a mí me gusta noviembre sobre todo por haber nacido por entre sus guarismos, en esas horas grises de frío y hogar para el que lo tenga, en ese tiempo de hojas amarillas, de castañas y edredón, en esos días de violetas y jacintos, en esa época de sembrar para recoger. El que siembra recoge, el que quiera recoger tiene que sembrar y el que no quiera también, noviembre es un mes en el que hay que decidir y la decisión es libre. Por eso, luego, cuando llega el tiempo de florecer y el sol asoma, vemos tantos cochecitos de niños pequeños, tantos libros nuevos, tantas hormigas celebrando su cosecha, tantas cigarras marchitas.

Y tantos, o algunos, nuevos retos como es el que se le presenta por delante a Ana Cobo Carmona, nuestra flamante Delegada de la Consejería de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo, que “ahí es ná”. De nuevo una mujer para recobrar la esperanza posible en una provincia necesitada de trabajo y emprendimiento y en un Linares pendiente de renacer de sus cenizas como siempre ha hecho. Como he dicho, dentro de lo posible inmediato yo sí creo que puede hacer algo o mucho. Lo hará.

Con Ana Cobo no tengo que recurrir al tiempo prudente y necesario, al margen de confianza, para poder opinar, con ella no. Ella ha tenido responsabilidades trabajando en la UT y como Concejala – el secretario del Ayuntamiento en el pleno la ha llamado “concejal” y se debería revisar el lenguaje correcto – de Industria, Comercio y Empleo, ha tenido ya el aprendizaje técnico, social y de servicio y estoy segura de que en su nueva responsabilidad, a pesar de comenzar en un momento difícil, va a hacer muchas cosas y a dignificar la política y la vida pública. En cuanto a su forma de ser, la que ha evidenciado estos años y evidenciará en los próximos, la tengo clara, muy clara, porque yo he sido su maestra, su seño, como me sigue diciendo y que a mí me gusta que me diga todo mi alumnado porque me acerca y me mantiene como familia.

Yo le impartía clases de Geografía e Historia en la Segunda Etapa de EGB y de todos y todas, porque los he mirado siempre de frente, tengo tanto la instantánea como la convivencia diaria. Era una niña educada, prudente, tímida y respetuosa, una adolescente que mantenía su mirada casi escrutadora mientras procesaba lo que escuchaba y lo que podía no entender. Luego preguntaba. Y lo hacía de una manera seria y constante hasta que le cuadraba la explicación… ¡Esa mente lógica y práctica! ¡Esa base humanística que debe tener todo mercantilismo! Nunca dudé de que me entendiera, yo también sigo mi lógica y mi respeto tanto con los conocimientos que transmito como con la persona que me escucha. Con ella tenía la seguridad de que no iba a caer en saco roto. Cuando quedaba satisfecha, la compañera le hacía algún comentario sobre su tenacidad al que ella respondía con una sonrisa de medio lado.

Yo siempre digo dos cosas: que no cambiamos en estos valores básicos y que aunque desconozco qué camino van a elegir en la vida, nunca me extraño, siempre va acorde con lo que ya se apunta desde la niñez. Por eso a mí no me ha extrañado su puesto de ahora ni me extrañará el que vendrá después, tengo seguro que sembrará seriedad en el trabajo, honestidad y sinceridad. También diálogo constante y tenacidad visible en ese rictus de su frente. Sólo le deseo salud y fuerza, lo demás lo pondrá ella misma.

Junto a mi felicitación, le ofrezco, a su elegancia de mujer preparada le va muy bien, un ramo de violetas y jacintos, las flores de noviembre. Las violetas, bellas y elegantes, con su color de mujer que prefiere la sombra para desarrollarse. Los jacintos, variados en colores, vistosos y exquisitos, como flores de la constancia, del cariño y del gozo del corazón. Ánimo, Ana y gracias por seguir derramando en esta nueva responsabilidad el aroma, hecho con cariño y sonrisa, de la fuerza y la eficacia de las mujeres.

Ana Cobo

Ana Cobo