Es ya conocido desde hace una veintena de años, en los círculos técnicos y sobre todo en minería, en sus vertientes de sondeos, explosivos, extracciones y prospecciones geológicas, que existe la tecnología que permite cortar cualquier material con un chorro de agua. Todo ello sin una agresión a la naturaleza, salvo la irremediable voladura de canteras y minas a cielo abierto para la obtención de “áridos” y minerales “nobles” para el uso humano.

En la Era del Paleozoico, en su Periodo Ordovícico Temprano, entre otros animales aparece el Graptolites en los estratos y subestratos de pizarra, que darían lugar en determinada situación de presión y temperatura y al paso de millones de años al `gas esquisto’.

Actualmente, (hace al menos diez años) aparece en prospecciones geológicas una “nueva niña” que todavía viste de corto. Y Dios quiera que nos movilicemos para impedir que vista de largo, es decir, lo que hoy es la obtención de gas mediante la técnica de la fractura hidráulica o fracking, un procedimiento que podría conllevar graves riesgos de contaminación del suelo, las aguas superficiales y los acuíferos subterráneos, que ya tímidamente, se están dando en España.

En la actualidad, en España, hay cerca de 40 permisos concedidos, especialmente en la cornisa cantábrica. Pero más cerca de nosotros lo tenemos en la zona de Torreperogil (Jaén). En este pueblo, se suceden continuos temblores de tierra.
No se trata de ser catastrofistas, sino analíticos, pensando en el impacto que afectaría muy directamente a la naturaleza y por ende a la ciudadanía, como así ocurre con las monstruosas antenas de telefonía y los nuevos contadores del consumo eléctrico, que transmiten el consumo a la central a través de microondas.

Este es el precio de los avances en la humanidad, tema que no es motivo de este artículo.
El fracking consiste en explosionar una capa de pizarra del subsuelo para provocar pequeñas fracturas que liberen el ’gas esquisto’

Esta forma de extracción llegó a Estados Unidos hace once años y, tras su paso por Polonia, pretende exportarse al resto de Europa.

Según la principal patronal de empresas interesadas del negocio en el subsuelo, Shale Gas, en territorio español podría haber casi dos billones de metros cúbicos de gas a la espera de ser liberados. Esta cifra, afirman, supondría el consumo energético actual en España durante 70 años y una gran cantidad de empleos y beneficios económicos para el país.
Estas cifras son cuestionadas por organizaciones medioambientales como Ecologistas en Acción, que ya hablan abiertamente de burbuja energética especulativa.

El negocio de la fractura hidráulica ha estado sistemáticamente basado en estimaciones de reservas que han demostrado ser muy inferiores a lo que se creía. Tal y como explica Paco Ramos, miembro del grupo ecologista en Asturias, “hay una sobredimensión de las expectativas económicas de forma intencionada para darle un valor mayor a las compañías”. Dos españolas son, Gas Natural y Repsol.

El lobby creado para limpiar la imagen del fracking, está creado entre otros por San León e Hidrocarburos de Euskadi (SHESA). Junto a ella, hay un conglomerado de empresas, sub-empresas y sociedades interpuestas creadas hace pocos meses y que están a la espera de los permisos. Una valoración aparte merece la empresa Sociedad de Hidrocarburos de Euskadi SA (Shesa). Se trata de una empresa pública del gobierno vasco que nació con el objetivo de promover la exploración, explotación y almacenamiento de hidrocarburos en la cuenca vasco-cantábrica a través de acuerdos con otras compañías, principalmente Heyco y Cambria, que tienen la infraestructura necesaria. El gobierno dispondría del 44% de las participaciones, Petrichor Euskadi, el 36% y Cambria Europe, el 20% restante.

Los peligros para el medio ambiente van desde la contaminación y sobreexplotación de los acuíferos, a la emisión de gases contaminantes y emisiones radioactivas. Si se modifica por manos del hombre una estratigrafía y una formación geológica estable que data cuanto menos del Ordovícico, como digo más arriba, es impredecible desde el punto de vista geológico qué puede pasar. Los estratos y subestratos inferiores, pueden estar contaminados por metales pesados o productos como el uranio.

En EEUU, el país pionero en la implantación de esta técnica en 2002, se empieza a desinflar este negocio, ya que personalidades científicas como geólogos y sismólogos de reconocidas universidades americanas y europeas ligan, este tipo de extracción de gas esquisto con movimientos sísmicos en los lugares donde están las explotaciones del mismo. Los pozos de Oklahoma, Texas y Pensilvania son los que se mantienen y los riesgos contaminantes ya son un hecho. Hay pueblos que incluso se están quedando sin agua ya que, según la normativa norteamericana, no es necesario ningún permiso especial para utilizar el agua de los acuíferos. En EEUU, se cree que se han perforado mediante esta técnica cientos de miles de pozos en la última década. Sólo en un año, de 2009 a 2010, se perforaron un total de 25.000.

Ahora tenemos también el problema sísmico del litoral levantino. Nosw estamos cargando nuestra casa, nos estamos cargando el planeta.

Fracking

Fracking – Foto: Truhout (Licencia Creative Commons)