¿Tienen derecho los ciudadanos catalanes a decidir si quieren o no independizar su región o país del Estado Español? Según la Constitución española en vigor, no.

¿Es justo? Probablemente no; aunque existen muchas injusticias en nuestro Estado de Derecho que, por avalar o defender al mismo, pueden parecer incluso escandalosas:

¿Deben seguir en libertad algunos de los asesinos de Marta del Castillo por falta de pruebas para condenarlos? ¿Pueden seguir a sus anchas los que fueran dirigentes de las Cajas de Ahorros, ahora ruinosas, e incluso seguir cobrando sueldos o pensiones millonarias? ¿Está exento de responsabilidad judicial y económica aquel que negó la existencia de la crisis, con el consecuente agravamiento de la misma? ¿Tendría alguna responsabilidad política y social un político que gana unas elecciones generales con un programa, con promesas electoralistas que, nada más sentarse en el poder, incumple extraordinariamente? ¿Debe seguir en un cargo judicial de elevada importancia un militante o ex-militante de un partido político? ¿Debe permitirse que un ciudadano imputado por delitos económicos que pueden afectar a la Jefatura del Estado, viva en un país extranjero no miembro de la UE y no haya devuelto un euro? ¿Se debe permitir que en España vivan ciudadanos extranjeros que se dedican demostradamente al proxenetismo a gran escala?

Cómo siempre en estos temas, se pone en tela de juicio el valor de la Democracia, o el concepto de Democracia. ¿Es Democracia acceder al deseo de la mayoría de los catalanes con respecto a su independencia obviando la legalidad? ¿Es Democracia que sea el conjunto de españoles quienes decidamos obviando el deseo de un pueblo? ¿Es Democracia que a través de unas elecciones autonómicas se decida el futuro (transcendental) de una región, nación o cómo se quiera llamar ahora a Cataluña y con ello el de un país, o cómo queramos llamar a España? ¿Es Democracia hacerlo con el sistema electoral vigente? ¿Es Democracia permitir que los medios de comunicación (no digo ya los partidos políticos) sirvan a intereses distintos que a la ciudadanía?

La Historia ha demostrado que los nacionalismos (sean secesionistas, sean integrsadores) acaban siendo expansionistas, han provocando guerras y anulado el sentido crítico de las personas, por no decir lo que han hecho con quienes no han compartido sus ideas. Otra cosa es la víscera, que es biunívoca: “Si se quieren ir que se vayan” o “tenemos derecho a irnos si queremos, es nuestra autodeterminación” se dice desde ópticas opuestas.

La impresión que se tiene desde el Sur es que el nacionalismo catalán avanza para ocultar los problemas reales que tiene Cataluña y para sacar más beneficios del Gobierno Central. Parece que nunca se terminara de creer desde la periferia que el independentismo pudiera llevarse a cabo, mientras que desde Madrid se toma como muy en serio.

Al parecer las posturas no están claras, ni siquiera en la misma Cataluña. Esquerra Republicana aboga por un independentismo a ultranza, sin importar y sin valorar el precio que España y, sobre todo Cataluña, tenga que pagar, sin atender a resolver los problemas más acuciantes que les atañe (desmembración de la UE, educación, economía, paro, etc.). Convergència i Unió nadan en la ambigüedad de exigir un referéndum de autodeterminación, pero sin definir claramente que van a hacer si gana el Si. El PP está mudo, siguiendo las directrices de una discreta Génova que, para no levantar las iras de los dirigentes catalanistas, permanece a la expectativa. El Partido de los Socialistas de Cataluña parece jugar al escondite: Ahora soy independentista, ahora no, ahora soy federalista, ahora confederalista, pero monárquico, a veces republicano, mientras recibe tirones de orejas del PSOE y de Rubalcaba. A Iniciativa le va la marcha de “hacerse de querer” y, mientras en Madrid IU apuesta por una cosa, en Cataluña, como en otras autonomías, véase Andalucía o Extremadura, por otras.

Así el panorama, no he escuchado a nadie que, con seriedad, dejando a un lado los partidismos, los arribismos y otros intereses prosaicos, nos explique a los ciudadanos, seamos catalanes, andaluces o asturianos, españoles todos, por ahora, que inconvenientes y qué ventajas reales (económicas, laborales, educativas, políticas, de libertades, etc.) supondría la escisión de Cataluña tanto para la propia Cataluña como para España, es decir, para el resto de Comunidades Autónomas.

El asunto catalán , no lo llamo problema, debe resolverse, eso está claro, y hacerlo para qué la mayoría de los ciudadanos catalanes, castellanos, gallegos, etc. salgamos beneficiados, y no los de siempre (dirigentes todos, sean políticos, económicos o sociales) y, seguramente sin una regeneración democrática verdadera, que incluya responsabilidades económicas y penales y un consenso entre partidos de distinta orientación, nunca se conseguirá.

Foto: Oscar Minyo (Licencia Creative Commons)

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