En las múltiples partidas dedicadas a los presupuestos, podemos ver que hay algunas intocables en cuanto a recortes se refieren. En realidad las podríamos dividir en varios grupos, a saber; las intocables, las indiferentes, las de recortes anecdóticos y las de recortes a saco.

En el grupo de las intocables deberíamos destacar a la partida dedicada a la Iglesia, que además de ser bastante opaca y repartida en diversos presupuestos, jamás se le recorta nada.

En la partida de los recortes anecdóticos, aquí destacaríamos a las Fuerzas Armadas y la Casa Real. Son instituciones a las que les llegan presupuestos por varias vías, por lo que difícilmente se pueden controlar esos “recortes necesarios”, que por lo visto son tan ineludibles para otros estamentos.

En las de recortes a saco, están la sanidad, educación, prestaciones sociales (ley de la dependencia, ayudas por hijos, ayuda a mujeres maltratadas, etc.), y ahora también las pensiones.

Lógicamente, esto nos lleva a pensar, que los recortes son todos interesados. Son recortes en los que la actividad privada ve una gran oportunidad de negocio, por ejemplo, la sanidad y las pensiones. En cuanto a la educación, además de fomentar la privada, a base de rebajar la calidad de la pública, mediante la expulsión de buenos profesionales e investigadores vía presupuestos, se nota además un contenido ideológico que trata de expulsar de la buena formación a una importante franja de la población (la de menos recursos, que coincide con la franja en que los paridos de este sesgo liberal capitalismo, tienen menos aceptación.
Recientemente la rectora de la Universidad de Málaga, tuvo la “brillante” ocurrencia, de que se puede apadrinar a un estudiante, que debido a la sangrante subida de tasas, no se puede pagar la matrícula.

Bien, ahora llegamos a las prioridades. Estamos hartos de ver que no hay presupuestos suficientes para investigación y nos encontramos la típica hucha para la lucha contra el cáncer, la leucemia, la polio, etc. Pues bien, quizá habría que efectuar un cambio de rumbo y elevar las partidas para estos presupuestos. A cambio podríamos apadrinar un tanque, un avión de combate, un rey, un obispo, un banco etc.