Así como para las personas supersticiosas es el nº 13  un nº diabólico, hay otros números que marcan un hito en la historia, de forma no precisamente positiva.

Escribo con miedo este artículo hoy 11 de septiembre de 2013, porque sin acabar el día, vuelvo la vista atrás y el  11-S como fecha anecdótica  es unos de los más aciagos de nuestra historia contemporánea.

Por  un lado el luctuoso suceso de la caída de las torres gemelas que marcó bajo mi punto de vista  una nueva y distinta relación con los países islámicos a partir de 2.001 y otro, el golpe de estado del asesino Pinochet  el 11-S de 1.973.

En España, el brutal atentado de Atocha en el que murieron  192 personas  un 24 de marzo de 2.004.  Y en el continente americano, el golpe de estado del general Videla, junto a Massera y Agosti, dado a Isabel Martínez de Perón, así como en el también 24 de marzo de 1980 el asesinato del arzobispo del Salvador, Monseñor Óscar Romero.

Pero ciñámonos al actual septiembre de 2013.

Si chalado está el niñato norcoreano en el poder por designio de los dioses comunistas (China por ejemplo, en que paradójicamente coexisten el capitalismo a ultranza, con el comunismo político estatal más feroz)  chalado está también Oriente Medio en general y más chalados todavía estamos los que hemos decidido llamarnos “comunidad internacional” porque  para nada nos valen nuestros razonamientos. Creemos que el mundo ha de ser a nuestra imagen y semejanza y estamos totalmente equivocados.

Porque en el más que dudoso ataque “selectivo” de EEUU a Siria, caerían miles de inocentes que ven pasar por delante de sus narices la guerra civil, que a ciencia cierta, no se sabe quien la ha provocado.

Sólo está dispuesto a atacar el gigante norteamericano con el apoyo francés, socialista (¿?)  Rusia con un planteamiento de desarme, parece ser coherente, aunque  saber a qué juega (como siempre, aunque ya se le ha visto el plumero en cantidad de ocasiones bajo cuerda) porque  el Reino Unido, Alemania, etc.., no están por la labor, ni tan siquiera como decía el Gobierno de España, que sólo iría en ayuda humanitaria. Sí como en tiempos de Aznar y que trajo las consecuencias de todos sabida.

Parece ser que cien mil muertos en Siria, tras brutales bombardeos, francotiradores, etc.., tienen menos peso que los fallecidos por el ataque químico. Una sola muerte no puede justificar nada de nada. La línea roja de la que habla Obama es la expresión más indecente que he oído en los últimos años. Parece ser que hay asesinatos decentes o indecentes. Pero qué suciedad, qué mierda.

Por lo tanto, la llamada “comunidad internacional” una entelequia, se reduce en este caso a EEUU y como mucho Francia y pare usted de contar.

Decía en mi artículo anterior, que la comunidad internacional  no entraba al trapo de las provocaciones de Pyon Yang, refiriéndome a los países miembros de la ONU con capacidad nuclear.  La ONU, otra entelequia.

En este caso sí se podría hablar de comunidad internacional. Pero también es cierto que mientras haya en el consejo de Seguridad de la ONU, países con derecho a veto, pocos acuerdos se podrán tomar y no dejará ser una representación de títeres, representaciones  como las de “El Chapulín Colorado” “Asterix y Obelix”  “Mafalda” o “El Capitán Trueno”

Asco de mundo,  suelo decir….y lo peor, es que toda la gente decente está en él sufriendo.

Pero no me refiero a los decentes y solidarios con balcón a la calle, sino a los realmente decentes.

Ningún presidente gobierna su país, ni el gran Obama, Premio Nobel de la Paz, que poco a poco nos ha ido decepcionando a tantísimos demócratas. Es el imperio del dólar, el “gran Imperio” el mercado, ese gran dios el que manda. Y a las empresas norteamericanas y europeas, les interesa que se expanda el conflicto para vender más armas para enriquecerse más a costa de la muerte de miles y miles, cuando no millones de seres humanos. Pero esto está aburridamente sabido y en honor a la verdad, ya estamos hartos del gorila policía del mundo y de su falsa, engañosa publicidad.

Recuerdo hace años, varios  anuncios de la empresa de ropa de moda Benetton, cuyo lema propagandístico era : “Benetton, Colores Unidos”.

En uno de ellos se veía un militar marine.  Vamos, un gorila, con las manos cruzadas en la espalda, sosteniendo en cada mano un fémur humano, mientras veía con displicencia, la “carga” de cadáveres en un camión militar.

En otro, una madre de negro, llorando frente al Muro de las Lamentaciones, sosteniendo a su hijo en el suelo, asesinado. Bajo la fotografía lo mismo: ”Colores Unidos Benetton”

Aquellos anuncios fueron intolerables y fueron retirados del mercado. Sencillamente repugnante. Y me pregunto…¿cómo es posible que la gente siga comprando en estas tiendas?

Bien, pues esa es la mentalidad de mucha gente en el occidente culto. Para vender,  se hace la publicidad que sea. Haga daño a quien sea. Estando yo bien y tener lo que quiero, que a los demás los parta un rayo.

Y este es el problema de Siria, que a costa de miles de muertos, ahora el gran padre de la libertad y algunos de sus acólitos nos mandan el mensaje de la línea roja, que no se puede  traspasar, en virtud de los Derechos Humanos…. ¡Hipócritas, sepulcros blanqueados!

Y respecto al problema de guerra civil, en Siria, veo al menos tres facciones que van a traer cola  en este mutuo genocidio:

Por un lado el ejército, que tiene como ejemplo a los militares egipcios, y cuenta con su apoyo  con los Emiratos Árabes, Kuwait, Arabia Saudita, Irán, Hamás, Hermanos Musulmanes…

De otro, el enfrentamiento étnico-religioso sunní y chiíta que mata a cualquiera (maldita religión que esclaviza y enfrenta al ser humano) Tan nociva  como cualquier ideología sectaria. Por último otro sector como el de los salazistas y yihadistas, pululando libremente por ahí, de los que ya conocemos su andadura en otros países, para ellos infieles.

Esto es una carambola a tres bandas, y quien meta la bola en el agujero, ganará la partida. ¿Quién será el perdedor?

Pues el pueblo llano y sencillo, que ve, que de vivir en una paz, tensa, aunque paz en definitiva, se han desatado las llamas del infierno bajo sus pies y la de sus hijos.

Personalmente, a mí no me gusta Al Assad, pero tiemblo pensando que estas facciones islamistas se hicieran con el poder.

Alepo - Siria - Foto: Javier Martín Espartosa (Licencia Creative Commons)

Alepo – Siria – Foto: Javier Martín Espartosa (Licencia Creative Commons)