En la mañana del día de ayer, 2 de junio, Linares vivió su tradicional procesión del Corpus. Una procesión que discurrió por las calles del centro de Linares en un domingo, por fin, primaveral.
La iglesia de Santa María la Mayor fue el templo de salida y encierro del cortejo procesional, que estuvo encabezado por la Banda de Cabecera de la Santa Cena. Además, como no podía ser de otra manera, los niños y niñas, vestidos con sus trajes de comunión, fueron los verdaderos protagonistas de la mañana.













Ya se que estamos en un estado aconfesional, pero al margen de ello y dado que se trata de un acontecimiento social, en el que por tradición y protocolo la corporación municipal siempre ha asistido, se echa en falta la presencia de los maceros, el pendón de la ciudad y la policía local con sus uniformes de gala. No lo digo tan solo por esta ocasión, sino que es un aspecto que ha desaparecido de otros actos públicos, tanto religiosos como de carácter civil, y que aun pudiendo ser secundario, sin duda daba «caché» a todos ellos.
Supongo que con el tiempo, este tipo de símbolos han ido cayendo en desuso, aunque no así en otras ciudades, y que el coste de recuperarlo quizás no lo haga rentable en la situación económica que nos encontramos, al menos quiero pensar que es así, pero en mi humilde opinión creo que son detalles que ayudan a exaltar las señas de identidad de un pueblo, su historia y su idiosincrasia, dado que por desgracia, es lo único que nos queda en este Linares nuestro tan venido abajo en otros aspectos.