La asociación provincial de directores de centros públicos de enseñanza Infantil y Primaria (Asadipre) sigue creando confusión desde la demagogia y el ocultismo. Digo esto tras leer la última nota de prensa publicada por esta asociación en varios medios de comunicación en la que su Presidente, mostrando unos supuestos datos objetivos, arremete una vez más con cierto cinismo contra la escuela concertada.

Para comenzar, es triste que el Presidente de la Comisión de Escolarización de Linares, a la par Presidente de esta asociación, en vez de buscar la unión y el entendimiento entre todos, busque la confrontación y no sea en esta comisión donde exponga su punto de vista. Recordar que dicha comisión está compuesta, entre otros, por todos los Directores y Directoras de la localidad.

Yo no me considero portavoz de nadie. Por otro lado, en ningún momento los supuestos portavoces a los que aluden han hecho declaraciones contra la escuela pública, sino en favor de la concertada, no entrando así en el debate pública-concertada.

Me gustaría hacer algunas aclaraciones a las consideraciones dadas por el Presidente de Asadipre. En primer lugar quisiera decir que, si bien el descenso de natalidad es para todos, ésta ha sido la primera vez que en nuestra provincia se han cerrado unidades con demanda suficiente, y ha sido en la concertada, no en la pública. Así, las dos unidades públicas cerradas en linares han tenido una muy baja demanda: una ha tenido17 solicitudes para 50 vacantes y otra 4 para 25 (datos publicados en los tablones de anuncio de los propios centros). Y aún se preguntan el porqué. Es más, en la que ha tenido 4, las familias no han visto lesionado su derecho a la elección de centro pues han unido a estos niños y niñas de 3 años con los de 4 para el próximo curso, como si de una unitaria se tratase.

Por otro lado, se confunde a la sociedad si decimos verdades a medias. Es cierto que el número de unidades en la pública ha bajado en los últimos veinte años, pero esta bajada, cabe decir, que en parte fue porque al adaptarse los colegios a la LOGSE éstos perdieron dos unidades por líneas (7º y 8º de EGB) pasando a ser absorbidas por los Institutos públicos de la localidad (1º y 2º de la ESO), como en toda España ocurrió. ¿Qué ocurrió en la concertada? Pues que hicieron las obras necesarias, subvencionadas de forma privada, para que en un mismo edificio pudiesen coexistir Primaria y Secundaria. Así sí salen las cuentas.

¿Quién debe asumir los cierres de unidades? Desde mi modesto punto de vista, y sin entrar en confrontaciones, los centros que históricamente no han tenido demanda social. En este sentido cabe decir que para las 325 plazas ofertadas en Linares para el curso 2013/14 en la escuela pública ha habido sólo 229 solicitudes, un 42,8% del total de solicitudes. El resto de solicitudes, un 57,2%, han ido para la concertada. ¿Es lógico pues suprimir unidades en centros demandados? Aún no se ha cerrado una unidad pública en colegios que son demandados. Lo que no es lógico es mantener unidades donde su ratio está en torno a 10 alumnos/as o menos.

Si bien en Andalucía la demanda ha sido de un 53% en los públicos frente a un 47 en los concertados, en Linares no ha ocurrido así, como he dicho anteriormente, y aun jugando la concertada con las dos ventajas a las que alude el Presidente de Asadipre. Cabe preguntarse ¿por qué? Continuando esta línea, si bien es cierto que las familias en la concertada tienen mayor tranquilidad al permanecer sus hijos e hijas hasta que terminan la ESO, no es tan cierto que los centros concertados están en las mejores zonas de las ciudades. Para muestra un botón, como ocurre con el colegio Cardenal Spínola situado en Arrayanes. Es más, hoy en día las “zonas marginales” suelen estar en la periferia de las ciudades, zonas de expansión, etc. que hace unos años no existían como tales. Si a esto unimos que desde hace mucho tiempo la Administración no ha concertado centros nuevos tenemos los resultados a los que alude. Obviamente, la escuela concertada no busca rentabilidad económica al prestar sus servicios, pues la legislación vigente así lo prohíbe explícitamente. Quien aluda a este concepto, lógicamente, habla desde el desconocimiento. La concertada también tiene otras ventajas como es, por ejemplo, la continuidad del profesorado o su defensa acérrima de unos valores claros y aceptados por las familias.

Por otro lado, por favor, no justifiquen la desproporción que hay del coste de una plaza en la escuela pública (6200€) frente al coste que supone en la concertada (3000€) aludiendo como único motivo el tener colegios públicos en zonas de atención especial. Seamos serios y no hagamos demagogia. Aclaro. Por lo general, para dar un mismo servicio (una línea completa de Infantil y Primaria, por ejemplo) la concertada puede emplear hasta 11,5 maestros/as, frente a los aproximados 30 de la pública. Si a esto sumamos el superior salario del profesorado en la pública, la no subvención de servicios complementarios a las familias de la concertada (algo que sí ocurre con las de la pública), el no tener que gastarse la Administración euro alguno en la dotación de recursos materiales en los centros concertados, y un largo etcétera, así nos salen las cuentas sobre desproporción de costes.

Para seguir, nadie ha cuestionado la profesionalidad del profesorado de la pública. Si alguien lo ha entendido así es que no ha comprendido lo leído o dicho. Jamás se le ha inculpado de la baja demanda de sus centros. Eso es lo que quieren hacer ver los dirigentes desde sus despachos para, al menos, tener un escudo humano con el que contraatacar. Yo no voy a entrar en la forma de acceder a un puesto de trabajo, público o concertado, pues ambos tienen la misma formación y titulaciones. La Administración considera que ambos son aptos para desarrollar una misma labor. Todos y todas somos compañeros que desarrollamos un mismo trabajo. No nos dejemos manejar por quienes intentan enfrentarnos.

Por último quisiera recordar que cuando una unidad pública cierra su profesorado con plaza sufre movilidad, frente a lo que ocurre en la concertada donde su profesorado va directamente a la calle. ¿Dónde está, pues, la solidaridad?

Andrés Castro

Protestas en un centro concertado de Linares

Protestas en un centro concertado de Linares