El pasado 30 de mayo, Silvano Minella (violín) y Flavia Brunetto (piano) ofrecieron un brillante concierto con dos sonatas de Mozart y Schubert para la primera parte y, para la segunda, tres piezas de Otto Respighi, y la Sonate de Poulenc.

Silvano Minella estudió en Milán, graduándose en la Academia de Música de Chigiana de Siena con el profesor Franco Gulli. Ha tocado en los teatros y ha participado en los festivales más famosos del mundo. En la actualidad es profesor de violín en el Conservatorio “Giuseppe Verdi” de Milán.

Flavia Brunetto concluyó sus estudios en el Conservatorio de Udine. Ha sido ganadora de varios concursos y ha dado conciertos por las ciudades más importantes del mundo y con las orquestas más prestigiosas. En la actualidad es la titular de la cátedra de piano en el Conservatorio “Jacopo Tomadini” de Udine.

Desde los primeros compases de la sonata K.454 de Mozart, nos percatamos de que estábamos ante dos auténticos músicos, que saben extraer de sus instrumentos un sonido de gran calidad con una asombrosa compenetración. Esto es posible no solamente gracias a la maestría de los intérpretes, sino además por la calidad de los instrumentos que tocaron. Por una parte, el estupendo Yamaha C3 de la Casa Museo, y por otra, el violín fabricado en 1695 por Mathias Albani, que perteneció a Corelli (1653-1713).

La sonata en si bemol K.454 ofrece un ejemplo único de obra terminada después de su primera audición. Ésta se produjo el 29 de abril de 1784, en el curso de un concierto dado por una célebre virtuosa del violín italiana, Regina Strinasacchy (la cual da el nombre a la sonata), quien había pedido una nueva sonata a Mozart para tocarla en su recital vienés. Dicho día estaba acabada la parte de violín, pero la de piano, aunque totalmente terminada en la cabeza de Mozart, no estaba escrita aún, por lo que el compositor la tocó teniendo frente a sí una hoja en blanco.

Continuaron con la última de las tres sonatas para pianoforte con acompañamiento de violín Op. 137 de Schubert. En ella abandona el universo mozartiano presente en las dos anteriores para abordar, con ciertos límites, el de Beethoven. En el allegro giusto inicial el dúo consiguió recrear el tema con un impecable carácter fogoso y rítmico de perfil beethoveniano.

En la segunda parte, además de las tres piezas de Otto Respighi (Legenda, Valse caressante y Aria), interpretaron la sonata para violín y piano de Francis Poulenc, escrita en memoria de Federico Garcia Lorca y estrenada por Ginette Neveu el 21 de junio de 1943.

Después de esta sonata, que encantó al público, interpretaron de primer bis una trascripción de la dulce Nana de Manuel de Falla, incluida en las Siete Piezas Populares Españolas para canto y piano. De segundo bis nos ofrecieron una bagatela de Poulenc de extremado virtuosismo, que arrancó de los asistentes fuertes aplausos.

Momento del concierto

Momento del concierto