Hace algún tiempo vengo pensando y dándole vueltas a la capacidad que tenemos los humanos para decir lo que queremos decir sin que se nos note y sin que parezca que lo decimos. Esto que parece un trabalenguas es, en realidad, una preocupación. Me explico, cada vez más nuestra realidad está condicionada por lo que se considera importante o no lejos de nosotros, en los consejos de ministros, o de gobierno, en los gobiernos de otros países, en las redacciones de los periódicos, o en las de las televisiones, …

Cada día nos bombardean con información que nosotros vamos tragando, a veces con dificultad y otra sin el más mínimo problema y hasta con gusto. Ya no hablamos de bancarrota o quiebra, hablamos de concurso de acreedores o suspensión de pagos, la sanidad pública no se privatiza, se externaliza para gestionar de manera más eficiente, el obligar a una madre a tener un hijo con malformaciones ya no es una indecencia, por no decir algo más fuerte, es defender los derechos de las mujeres, la segregación en las escuelas por razón de sexo no es una medida machista, es una forma de conseguir un mayor rendimiento escolar, la esencia de la soberanía popular ya no está en la existencia de un Estado democrático, sino que se define por ser un Estado de Derecho… Y así podríamos seguir y seguir como el conejito de las pilas aquellas.
En el colmo del uso del lenguaje, como mínimo inapropiado, en la primera de la televisión pública española, periodistas con amplias trayectorias profesionales, nos cuentan que ya no se va a aprobar la Ley de Educación, promovida por el Ministro Wert, en el Consejo de Ministros de este viernes. Claro que como una estudió Derecho y se dedica a su ejercicio, cuando escucho estas cosas, algo da un salto dentro de mí. Vamos a ver, hasta donde yo sé, salvo que se haya cambiado la Constitución, otra vez, y no me haya enterado, en nuestro sistema político, las leyes las aprueban los diputados y senadores en las Cortes.
El proceso de elaboración y aprobación de las leyes, es el siguiente, en los ministerios se elaboran propuestas de leyes, con el sentido ideológico del ministro o ministra de turno. Luego los ministros del ramo elevan al Consejo de Ministros la propuesta a fin de que éstos las aprueben, con lo que pasan a ser proyectos de Ley. Entonces se envían al Congreso de los Diputados y luego al Senado y cuando son aprobadas por ambas cámaras, con o sin enmiendas, se publican en el B.O.E. y empiezan a su vigencia, o sea su vida, cuando dice la Ley o a los veinte días de su publicación.
Hasta aquí este ha sido el proceso democrático de elaboración de las leyes, pero debe ser que me he perdido algo, muy pero que muy importante, cuando en la televisión dicen que va a ser en un consejo de ministros donde se va a aprobar una Ley.
Entiéndanme, no es que yo sea muy pejigueras, es que la diferencia entre una cosa y la otra está en que si nos acostumbramos a escuchar cosas de este tipo sin aclaraciones nos iremos tragando que unos señores y señoras que acompañan a un presidente del gobierno y cuyo único mérito ha sido el de estar bien posicionados en un partido político, me da igual el signo y el color, son los que aprueban leyes. Entonces, ¿para que está el parlamento? Es que ya somos de nuevo una “democracia orgánica” y no nos hemos enterado.
Para los que sean jóvenes y no se acuerden, esté término, el de democracia orgánica, lo utilizó un Sr. llamado Francisco Franco Bahamonde que además de en múltiples discursos, lo usó en una entrevista concedida al New York Times en 1957, sobre la que hay una nota en el ABC del 23 de marzo de ese año, y según se recoge en la misma, el insigne personaje a propósito de la democracia orgánica de que disfrutábamos los españoles declaró que “El ya arcaico y fosilizado sistema de sufragio universal –cada hombre, un voto, emparejando al sabio con el analfabeto, al bueno con el perverso, al honrado con el maleante-, con lo cual se llegó a crear la más refinada picaresca electoral, se ha sustituido por una democracia orgánica en la que los estamentos más sólidos y representativos de la sociedad española, la familia, el Municipio y el Sindicatos, son los que alcanzan la representación parlamentaria, de manera proporcional y ponderada”. En fin, ¿será verdad que todo quedó atado y bien atado?. Espero sinceramente que no sea así y haya sido un tan sólo un desliz y no un síntoma de hacia donde estamos yendo o volviendo.

Fuentes:
http://www.rtve.es/alacarta/videos/los-desayunos-de-tve/ (día 10 de mayo, a partir del minuto 30 del programa)
http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/madrid/abc/1957/03/23/016.html
http://www.generalisimofranco.com/Discursos/discursos/1964/00013.htm