Parto por la definición que ilustra muy bien el enfoque que deseo dar a mi reflexión.
Radicalismo es: “Conjunto de ideas y doctrinas de los reformistas a ultranza en el ámbito político, científico, etc.”

Lamentablemente eso está ocurriendo en nuestra sociedad, en nuestro país golpeado por los errores de unos o de otros, y much@s de los responsables pertenecen a todos los grupos políticos que existen.

Hemos dejado en muchos casos de ser capaces de valorar al político en su ejercicio como tal, y su papel inevitablemente inherente a su condición de persona y a su sentido de la humanidad lo dejamos de lado. Basta que no coincida con “nuestra ideología”, para declararle la guerra. Ya no importa que gestione bien, sea honrado y haga lo más y mejor que pueda por su pueblo, o que haya llegado por vocación a tener ese liderazgo, que nosotr@s mism@s le hemos otorgado de forma legítima.

Pero el mayor planteamiento para mí, es que además se nos obliga a l@s ciudadan@s a “que optemos” por un partido o por otro, sino es que somos enemigos, y me pregunto ¿enemigos de quién?. Es cierto que la ideología influye en nuestros actos, pero los valores y principios como la coherencia, la solidaridad, el respeto, la tolerancia, la apertura mental para conocer y respetar las maravillosas diferencias entre un@s y otr@s, ¿de qué partido son? Y más aún si yo creo en esos valores, me tienen que encasillar y meter en un partido político ¿por qué?, quizás es más lógico asociarnos a una tendencia, pero por qué hemos de creer en los partidos políticos ahora, y si hay gente que decide hacerlo, es genial; pero por qué quieren obligarnos a ello.

Y las consecuencias, si no te decantas por un@s o por otr@s son las”críticas destructivas”, “hace apología de…por eso hay que cerrarle puertas”. Entonces ¿de qué igualdad hablamos, en qué democracia vivimos?. Y ya en profesiones como la mía que soy trabajadora social y me debo a luchar por conseguir el mayor bienestar de las personas, es estresante hasta tomarme una foto con un@ amig@ porque entonces, ya estoy vetada para siempre, ejerza bien o mal mi profesión. Hoy por hoy, y después de 19 años de vivir en un país que quiero como mío, siento gran decepción de sentir que hagas lo que hagas, si no compartes color político con una persona, por excelente que sea tienes que ser desvalorado hasta límites insospechados, basta con ver algunos foros de internet. Quizás influye que bajo un pseudónimo somos tod@s muy valientes, me gustaría ver cara a cara a much@s de los que escriben movidos por venganzas políticas y hasta personales.

No me decanto hoy por hoy por ningún partido político, y aunque así fuera no lo manifestaría porque es invitar a crear ataques innecesarios y creo que nadie está obligado a hacerlo públicamente. Eso como muchos aspectos más de nuestra vida, nuestra sexualidad, nuestras creencias. Pero sólo me gustaría saber qué partido político es el dueño del cooperativismo, de la verdad, de la solidaridad, de la tolerancia, etc etc. Quizás sabiéndolo me pueda identificar mejor.

Por último, señalar que he escuchado a personas decir que “pertenezco y soy de tal ideología, y como sabéis esa es la verdad, el resto sabemos está equivocado” y eso es tremendamente triste… ¿quién es el dueño de la verdad?…Quizás, soy yo que estoy sensible… ¿pero esa afirmación no es muy atrevida?

Ahí lo dejo…es mi forma de sentir, agudizada en los últimos tiempos… pero sigo ilusionada porque sigo creyendo que la suma de tod@ lo que hagam@s por nuestra ciudad es genial y humano, y no voy a desistir por más radicalismos que existan.

Ejemplo de radicalismo. Foto: Fotero (Licencia Creative Commons)

Ejemplo de radicalismo. Foto: Fotero (Licencia Creative Commons)