Como nos vemos por aquí  los viernes y los viernes son, parece ser, días de decisiones drásticas e inesperadas, el otro día me dio por pensar qué pasaría si para hoy fuera proponiendo algo para evitar duplicidades de trabajos y de sueldos. Saldrían más puestos de trabajo al mercado y cobrarían dos, no uno. Nunca como ahora el trabajo ha sido tan deseado, un trabajo para cobrar y poder vivir. ¿Y qué es vivir hoy en día? Tener un techo donde cobijarse y comer todos los días, lo demás ahora no toca.

Entonces pensaba que en vez de recortar en sanidad, educación y servicios sociales como se ha hecho de una manera tan despiadada, qué tal si cada trabajador y político público sólo tuviera un sueldo público y no digo  privado porque sobre lo que no sostengo no tengo nada que decir. Sí, que las personas no se tuvieran que duplicar, que se diversificara para que la misma persona no esté en varios lugares cobrando por cada uno. O que ceda uno y con sus horas cumplidas, no estamos para dobletes.

¿Cómo? Ahí está el quid. Al hilo de ello me propuse enfrentarme a lo que he llegado a pensar sobre las diputaciones, a qué pasaría si se prescindiera de ellas o en todo caso a que los diputados provinciales tuvieran que elegir uno de entre los dos, o tres, cargos públicos que ostentan, o concejalía o diputación. Y, por supuesto que cobraran sólo por uno. Y “no lo digo por nada”, lo digo simplemente por la duplicidad de cargos y de sueldos, sobre todo de sueldos, porque una de las misiones de las diputaciones es gobernar la provincia y cooperar con los municipios, sobre todo con los pequeños, y que yo sepa en los 25 diputados que conforman el equipo no están los representantes de las localidades pequeñas. Se me puede decir que no conozco mucho el tema y yo diría que ni más ni menos que cualquier ciudadano o ciudadana de a pie, porque es lo que soy, o que me lo expliquen. Y son cargos y sueldos sólo para la casta política.

Mis argumentos, los que oigo y pienso, son que la ciudadanía no conoce realmente para qué sirve la diputación o qué hace que no se pueda hacer desde otras instancias. Pero es que, digo más, que aunque lo conozca, lo protesta, porque tiene la sensación de que por ahí se van dineros que hacen falta para otras cosas y que todo hay que empezarlo por abajo, por lo cercano, por lo que nos llama la atención y nos afecta. La ciudadanía sabe que los que realmente  pueden decidir están en la Junta de Andalucía. La ciudadanía sabe que hay delegados del Gobierno tanto central como autonómico a los que se puede acudir y que están en contacto con los problemas de cada provincia directamente. La ciudadanía sabe que cuando hay algo que preocupa lo más conveniente es ir a hablar con el Consejero/a o el Presidente. La ciudadanía sabe que la Diputación anda por ahí como un ente que en realidad no se sabe lo que hace o si no se puede hacer, que sí, de otra manera. Lo que la ciudadanía sabe es que lo que llega a los pueblos es el centralismo de la capitalidad ya sea provincial o autonómica. Eso es lo que sabe y demasiado sabe para el lío que resulta saber qué institución hace algo, siendo la misma. Para hacer la misma cosa varios sueldos. ¿A mí qué me importa quién me haga la carretera? La hace la nación o la autonomía, lo demás me sobra.

Y que conste que no voy contra los funcionarios ni trabajadores de esta entidad provincial, deseo que conserven su trabajo aunque cerca de su responsabilidad y a la facilidad de su asesoramiento, a lo mejor habría que poner un par de profesionales, o tres, en cada pueblo, en las casas consistoriales de los 99 pueblos de nuestra provincia, aprovechando o mejorando cada infraestructura. Se evitaría la endogamia y la proliferación de cargos que se repiten y se repescan en sí mismos, se evitarían los asesores, los sueldos que se añaden a los que se tienen. Yo lo siento pero cuando oigo la creación de algo así, pienso en los sueldos duplicados y en quienes no tienen nada.

Es cuestión de ahorrar y optimizar recursos. Creo que hasta ahora nos hemos estado fijando en la gran corrupción y no en la pequeña y cercana moralidad, seguimos hablando por hablar o nos están desviando la atención. Empecemos por nosotros, podríamos ser la primera comunidad en la que cada persona sólo tuviera un sueldo. Es una emergencia para todos. La Junta tendrá algún margen de maniobra en esto, digo yo. Ese podría ser nuestro órdago y nuestro referéndum. Y no estoy de cachondeo.

Foto: Web Diputación de Jaén