Vivimos una época harto difícil, prácticamente ninguno de nosotros nos ha tocado vivir en nuestra existencia situaciones de una gravedad como la actual. Los nacidos en los años 40 apenas recordamos la gran crisis, producida por el Plan de Estabilización del año 1960, desde la misma los niveles de bienestar siempre fueron aumentando, unas veces bien dirigidos por los gobiernos de turno, otras no tanto, pero nunca fuimos para atrás o nos hicieron ir para atrás como en la actualidad.

Quisiera se entendiese este escrito, no como un lamento por la situación, sino más bien, como un aldabonazo ante la situación. Un aldabonazo que nos hiciera a todos reflexionar y mirarnos a nosotros mismos y sin angustiarnos analizar nuestra conducta a lo largo de nuestra vida, y reconocer lo que pudimos hacer mejor, lo que podemos actualmente mejorar y si en el futuro tenemos ese propósito. En una palabra, hemos sido honrados a carta cabal, lo somos, pretendemos serlo.

Si ojeamos la prensa de hoy, vernos que nos habla de numerosas personas dedicadas a la política, que desde luego no han actuado cabalmente a lo largo de su vida, y si para más inri entramos en los entresijos de la prensa, nadie nos garantiza una prensa ya sea escrita, radiofónica o televisiva, que sea totalmente objetiva y ecuánime, que de una información veraz, pero que muchas veces cae en los mismos pecados que busca denunciar, ¿Por qué no me dirán Udes.,? que hacer una entrevista con trampa, es ético o profesional, sin embargo ¿cuantas portadas de prensa no se basan en entrevistas con trampa? o especular sobre tal o cual ático de Marbella y el negro y el blanco, cuando los directores de esos rotativos tienen similares propiedades y nadie lo ha puesto en cuestión, de si ha sido en A o en B. Se puede y se debe hacer periodismo de investigación, lo que no se puede hacer es periodismo de crucifixión, así no se actúa cabalmente, y si estamos muy desafectos del poder, también lo estamos de la prensa, no en vano la llaman el cuarto poder. No se dan cuenta de que tiran piedras a su tejado, más de seis mil periodistas parados solo en Madrid, las facultades de periodismo y comunicación audiovisual, llenas a rebosar, ¿Me pueden decir para qué?

La sociedad española, no tiene un criterio claro de la honradez, somos inmensamente la mayoría los que nos regimos por aquel viejo refrán “Quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón” yo el primero, cuando lo que debería ser primordial es NO ROBAR, parece ser que se han detectado treinta mil casos de fraude en la Ley de la Dependencia, españoles que han seguido cobrando mucho tiempo después de fallecido el causante de la prestación, eso es de no ser honrados y de aplicarse el viejo refrán. Lo mismo que se pueden citar casos y casos de nuestros dirigentes políticos lejanos a practicar la honradez, es indudable en que podríamos citar infinidad de casos entre la ciudadanía. Desde el albañil que debiendo hacer un arreglo en su casa, se lleva el cemento y los ladrillos de la obra en que trabaja, sin decírselo al jefe, hasta ese mismo jefe, que una vez pasado el arquitecto retira de los pilares de la estructura unas varillas de hierro, para ahorrarse un duro, la vendedora de pescado que se lleva más pescado a casa, que el que vende, eso y todo, que tiene los congeladores a rebosar. En fin una larga serie de anécdotas que acreditan, que nos falta muchísimo para ser honrados a carta cabal. Y yo me pregunto ¿Estamos los españoles moralmente autorizados a reprochar a nuestros dirigentes sus fechorías?

Evidentemente que sí, y por una razón muy obvia, en democracia a los dirigentes los elegimos nosotros, el pueblo, y la solución sería muy fácil, se eligen unos nuevos dentro de tres años o cuando toque, pero quien nos garantiza que los nuevos, a lo mejor en los primeros años no, pero a la larga no caerán en los mismos vicios y corruptelas, entonces algo falla, y vaya si falla, que es la justicia, eso es de verdad lo que está fallando, con una justicia rápida, con un código penal más severo sobre todo para los delitos de los políticos , con unos indultos que debieran existir, pero que se aplicasen una vez cumplido el cincuenta por ciento de la pena, tendríamos dirigiéndonos a hombres honrados a carta cabal.

Pero el cambio hacia esa honradez, no solo ha de ser en los dirigentes, ha de ser también en nosotros, en el pueblo individual y colectivamente situación esta que está muy lejos de lograrse. Recientemente y ayudando a una de mis hijas, he tenido la ocasión de estudiar el caso de Timor Oriental, como muchos de ustedes, conocerán, este pequeño país de catorce mil km2 y un millón de habitantes, situado en el sudeste asiático, consiguió su independencia , después de un referéndum organizado por la ONU en el año 2002, pero no de Portugal su primitiva metrópoli, si no de Indonesia que en 1975 la invadió militarmente, causando un gran genocidio, y me he acordado del bueno de Juan , un gran escribidor en estas páginas, al que tengo en gran afecto, aunque algunas veces discrepemos, y me he acordado de su querido Sahara encontrando cierto paralelismo entre los dos conflictos.

Viendo páginas de Internet he visto como Portugal, pero sobre todo la sociedad portuguesa, los portugueses se han comprometido, han sido valientes, han sido honrados a carta cabal, con su antigua colonia, hasta conseguir su objetivo, la Independencia. Desgraciadamente en España no hemos tenido la valentía, el compromiso, la honradez que los saharauis y su tierra se merecían. Nos falta un plus de honradez colectivo.

Ya sé que estos aldabonazos, aunque se sitúen en esa gran nube que es internet, van a tener una limitada repercusión, pero si sirve para que cuantos lo lean, reflexionen sobre el título del artículo, me daré muy mucho por satisfecho.

Con mi más cabal saludo

Foto: Svennevenn (Licencia Crative Commons)