Las Unidades de Gestión Clínica de Oftalmología y Otorrinolaringología del Hospital San Agustín de Linares, (Jaén) han ampliado su cartera de servicios con una nueva técnica quirúrgica para tratar a los pacientes con dacriocistitis crónica o rija. De este modo se evita su derivación a otros centros hospitalarios al tiempo que mejoran los tiempos de espera.

El lagrimeo continuo o epífora es un problema frecuente en personas mayores de 50 años, siendo la obstrucción del conducto de drenaje lagrimal una de las causas más frecuente. Este conducto, llamado conducto nasolagrimal, comunica normalmente el ojo con la nariz explicando así que al llorar a menudo también precisemos sonarnos la nariz. Cuando este conducto se obstruye son comunes afecciones como conjuntivitis de repetición, e inflamaciones e infecciones del saco lagrimal. Se produce así una dacriocistitis crónica, llamada coloquialmente rija, que puede acabar con la formación de un absceso que se abra a la piel.

El tratamiento tradicional de la rija ha sido la dacriocistorrinostomía externa, una intervención que se realiza creando una vía alternativa para el drenaje de la lágrima desde el ojo hacia la nariz. Para ello es preciso abrir piel y realizar un orificio en el propio hueso de la nariz. Este tipo de intervención tiene como inconvenientes la cicatriz en la piel y a veces la infección y el sangrado.

La dacriocistorrinostomía endonasal es la nueva técnica quirúrgica para resolver este problema, que se lleva a cabo mediante cirugía endoscópica nasosinusal, lo que permite una visión directa de la zona donde se efectúa la nueva comunicación entre la vía lagrimal y la nariz, reduciendo el riesgo de complicaciones.

El Hospital San Agustín Linares de Linares está desarrollando sistemáticamente un abordaje multidisciplinar y coordinado entre diversos profesionales detinado a pacientes con este padecimiento, encaminado a lograr resolver el problema con éxito, minimizando las posibles complicaciones. Así, el oftalmólogo es el responsable del diagnóstico de la enfermedad y de establecer la necesidad de intervención quirúrgica, mientras que el otorrinolaringólogo realiza una evaluación preoperatoria de la fosa nasal.

Durante el acto operatorio también colaboran estrechamente ambos especialistas, sondando los canalículos lagrimales e identificando el punto donde se realiza la nueva apertura. Este enfoque conjunto favorece un postoperatorio más cómodo y sencillo con  una mayor satisfacción de los pacientes.

Hospital de San Agustín