Bon dia, egun on, bos días. Bos seráns, arrastsalde on, bona tarda. Boas noites, gabón, bona nit. Bonum menerdiem, bonun vesperum… Ah! Perdonad, me habéis pillado practicando los idiomas que se hablan en la antigua Iberia que ahora no sé cómo llamarla. Me habían propuesto aprender inglés y lo estaba dudando, en serio, pero de pronto me he dicho: ¿Cómo me voy a poner a aprender inglés si antes tengo que saberme gallego, catalán, euskera e incluso castellano, porque aunque éste se hable medianamente bien no parecen entenderte? Me encanta que me entendáis cuando os diga… Buenos días… Buenas tardes… Buenas noches… Según me leáis. ¡Jo, qué descanso…! Decididamente no voy a aprender más idiomas.
Pues sí, porque si me dicen alguna de estas cosas no me voy a enterar de nada y no es cuestión de ser maleducada o estúpida, hay que saludar, al menos los saludos hay que entenderlos, luego seguiremos con los signos y los gestos, las banderas, las caras de asco, lo ininteligible, aunque a lo mejor decido no acercarme más por esas tierras porque ya no los necesito para buscar trabajo o para encontrar pareja o para recluirme en una residencia. Pensándolo bien, preferiré irme incluso a China o a India o a Grecia, ¡oh, Grecia!, porque sé que tratarán de hacerse entender, aunque sea con una sonrisa. ¡Son tan bellas las sonrisas de los humildes…! ¡Es tan de agradecer un gesto amable…! Porque ¿no os habéis fijado en la cara de quitagustos que tienen los líderes de los partidos principales que las próximas elecciones se van a encontrar antes de que acabe el año? Creo que las voy a ver cómo veía Venezuela, igual.
No es fácil recomponer este galimatías que se está produciendo precisamente ahora. Va a haber elecciones en los países, o como se diga, vecinos de territorio y al menos en dos de ellos se pretende un separatismo o una independencia, aunque yo no me preocuparía, que no, que hagan lo que quieran, que me estoy empezando a cansar de su desprecio pero que aparte de todo eso, que no nos engañemos, que lo único que quieren es la pela y que lo único que nos diferencia es el idioma. No tienen nada más de “especial”, también los andaluces somos diferentes y los castellanos, entre nosotros, pero no nos diferencia el idioma y algo tan noble inventado para comunicarse, resulta que es fuente de incomunicación. ¡Qué le vamos a hacer…!
Bueno pero hoy es el día de la Hispanidad, también llamado Fiesta Nacional o el ínclito día de la Raza y puedo entender que el nombre les chirríe a algunos, que para mí también tiene reminiscencias trasnochadas y carpetovetónicas, pero no pasa nada, se puede buscar otro que nos guste a todos. Ahora, lo que sí es incuestionable e irrenunciable es que hay una comunidad mundial de 500 millones de personas que comparten el mismo idioma y la misma cultura y que todo ello procede de un país en construcción de aquel tiempo de Colón y América, llamado España, pese a quien pese. ¡Ea!. Y ese país en construcción es verdad que se acabó formando en una unión interesada de dos coronas, la de Castilla y la de Aragón, ni siquiera la de Catalunya. (Un inciso. ¿Sabéis que cuando se pone España en minúsculas el propio ordenador te lo cambia y pone la mayúscula?. Bien. Pues he puesto catalunya con minúsculas, sin darme cuenta, y no me lo rectifica. Ya sé que todo obedece a una configuración, pero es un aviso para los catalanes que lo primero que van a tener que cambiar es esto porque si no, les da “error”. ¡Qué gracia!)
Y sigo. No voy a intentar siquiera volver a contar la historia de España que tiene sus luces y sus sombras, también sus injusticias y su imposibilidad de marcha atrás, pero tampoco entiendo mucho la que se está liando para proponer escisiones que no es que me importen pero que ahora no proceden, creo que es demasiado importante como para no hacerlo serenamente. Había un dicho que proponía no hacer mudanza en tiempos de tormenta y siempre lo he considerado prudente. No sé, a lo mejor lo hacen para distraernos de otras cosas, que podría ser, para conseguir más prebendas, seguro, para sentir latir un poco el corazón ahora que está parado de ideales, deseable… La verdad es que yo no soy quien para juzgar lo de otros, tienen su derecho mientras lo hagan pacíficamente. Cuando vi el otro día el Nou Camp lleno de señeras catalanas no me afecté, pues vale, que hagan lo que quieran, en serio. Aunque esto tiene una cara oculta, “no se lo digan a nadie”: que quería que ganara el Madrid, primero porque no soy del Barça y después para aguarles un poco la fiesta. Sonriemos. Lo siento pero es así y si hay alguien del Barça por ahí, que no me juzgue tampoco, porque al fin y al cabo el empate no nos dio ninguna pista. Todo está en tablas, lo uno y lo otro, tendremos que esperar.
En fin, creo que realmente estamos en una etapa en la que hay que replantearse muchas cosas, todas esas cosas, posiblemente haya llegado el momento de cambiar la configuración de nuestra identidad. Somos ciudadanos del mundo y de Europa no digamos y de la zona Euro, imaginaros la que nos traen. Somos diferentes todos, y todas, pero también hay que buscar un punto en común. Yo no entiendo cómo Cataluña o Euskadi obvian su vinculación a la historia de España. No entiendo cómo cercenan una parte de su devenir como pueblo, país, nación o lo que quieran, porque eso no es posible. Empezaron siendo un lugar donde llegaron colonizadores o conquistadores, luego fueron condado o pueblo, lo mismo que Andalucía o Cantabria, yo no entiendo de qué leche diferente han mamado ellos, quiero decir de la que se han nutrido, no seáis mal pensados… La primera de los latinos, la inefable Roma y luego, dentro de nuestros límites, todo se fue organizando, con intereses sí, pero de todos. No sé qué inconveniente hay en reconocer todo eso aunque, al mismo tiempo, barran para casa que es legítimo. Y que usen sus banderas pero reconozcan sus referentes. Si se desvinculan, también se apartan de los avances y grandezas que hayamos podido conseguir y la aportación que España ha dado culturalmente al mundo es inconmensurable, yo me siento muy orgullosa de nuestra cultura, es impresionante y eso no nos lo puede quitar nadie. Todo lo demás es un grupúsculo. Siempre he pensado que los nacionalismos, todo el que no levanta la vista para ver que hay más gente, ideas, y aprendizajes, no crecen. Creen que crecer es mirarse el ombligo, todo endogámico, el ADN si no se mezcla se envenena también, siempre los mismos defectos… No sé qué piensan, nadie quiere que dejen de ser ellos mismos pero sí que sean inteligentes, y si lo son, que no quiero ofender y me refiero a la política, al menos que no sean manipuladores, que todos ya sabemos mucho.
Las colonias de América se independizaron, normal, a Simón Bolívar yo al menos lo valoro positivamente y vi lógica su separación, tenemos cosas en común pero era el tiempo de decidirlo, imaginaros que ahora tuviéramos todos los países de Iberoamérica y se quisieran independizar. Éramos pocos… ¿eh? Pero ya lo de nuestra geografía no lo entiendo y me fijo en Estados Unidos con sus estrellas, que los de Florida no tienen nada que ver con los de California y yo no veo ninguna fricción, se preguntan de donde son y salen por sitios rarísimos pero se entienden porque tienen algo en común y van a las mismas guerras y se enorgullecen de sus mismas películas… Por eso sostengo que la chulería de poner por encima su idioma catalán o vasco es lo único que nos incomunica, lo demás que sean todo lo suyos que quieran.
Es un tema que da para mucho y no pretendo abarcarlo todo en la seguridad de que suscitará opiniones complementarias, pero al igual que el ordenador no reconoce el idioma si no lo preparo anteriormente, tampoco Europa o el mundo va a reconocer un país que mientras se reorganiza como independiente y se hace un mercado y todo lo demás se pasa el tiempo y desde luego los de ahora no lo van a ver y quién sabe otros como lo llevarían, supongo que según los tiempos. Y serán otros tiempos. Quizá haya que ir por el federalismo, que nos lo podríamos plantear, que no pasaría nada y tal vez así cada palo aguantaría su vela y no habría agravios comparativos ni pensaríamos a quien le ayudan más y a quienes menos… Que a mí desde luego me da igual, de verdad y que en cuanto a los independentistas ni me molesto en sentirme molesta, simplemente no me va a dar tiempo a visitarlos alguna vez y ya está y no porque no los aprecie como a los búlgaros o los eslovenos, sino porque no me van a entender y quiero estar a gusto porque yo me gasto mi dinero, que es para lo único que me quieren, donde quiero, sobre todo en Linares, que falta nos hace, y más que a ellos, seguro. ¡Anda ya…!
De todas formas debo decir que no va nada con el pueblo llano, en absoluto, la gente es igual en todas partes y cada uno elige con quien estar, pero los políticos de uno u otro lado, y menos ahora, no ayudan, cada vez meten más la pata. También me ha dado por pensar que quizá la reacción va contra la imposición. Falta diálogo y si hay que aprender esperanto pues se aprende. Eso sí lo aprendería, fíjaros, aunque lo he dicho sin pensar y a lo mejor no me toca.
Danko amikaros. Perpetua felicitate.