Últimamente escucho, o leo, en distintos foros y medios, una afirmación que me resulta verdaderamente espeluznante. Se están poniendo en boca de muchos frecuentes expresiones parecidas a “la culpa de la crisis (económica) es también nuestra (de los ciudadanos corrientes que pagamos religiosamente nuestros impuestos), porque hemos gastado más de lo que teníamos (o nos hemos hipotecado, o hemos comprado bienes, como un coche, más allá de nuestras posibilidades económicas reales)
A mi entender esta aseveración, y otras similares, no son más que una falacia (“engaño, fraude o mentira con que se intenta dañar a alguien”, según la RAE) para justificar una mala gestión gubernamental (gobiernos central, autonómicos y municipales) que es la que, en gran medida, amén de otros factores sociales, económicos y políticos nacionales e internacionales, considero verdadera responsable de la crisis.
Alguien argumentará que la gente se embarcó en aventuras económicas que no podían soportar y que el gobierno no es nuestro padre protector para decirnos qué o qué no debemos hacer con nuestros ingresos. Y yo les preguntaría, ¿por qué confiamos entonces en que “los gobiernos” velen por nuestra salud, controlando la calidad de los alimentos que consumimos a través de leyes a propósito, o por qué tomamos medicamentos de laboratorios farmacéuticos con la confianza de que no nos vamos a envenenar porque sabemos que han pasado un estricto control legal también, o por qué bebemos agua del grifo sin plantearnos su falta de potabilidad, a sabiendas de que el gobierno municipal hace bien su trabajo al respecto?
¿Por qué quienes invirtieron su dinero, quienes lo hipotecaron o quienes emprendieron un negocio iban a desconfiar de la labor de control de “los gobiernos de turno”?
¿Acaso mide usted la potabilidad del agua en casa? ¿Quizá tengan en su comunidad de vecinos un pequeño laboratorio dónde comprobar que las medicinas recetadas por su médico y compradas en una farmacia no están adulteradas? ¿Exige al Supermercado donde hace sus compras que, ante usted, le muestre un análisis pormenorizado de las bacterias que contiene la lechuga que adquiere? Entonces, ¿por qué el ciudadano corriente, a quién se intenta ahora co-responsabilizar de la crisis, debía saber de finanzas o de economía? Quizá confiaba, confiábamos todos, que los gobernantes tendrían control y medida sobre los temas económicos también, pues para fiscalizarnos, Ministerio de Hacienda y Consejerías, siempre han funcionado de maravilla.
¿Cómo iba a saber el ciudadano normal y honesto que ese mismo gobierno (el signo político poco importa al parecer) le iba a bajar el sueldo de manera brutal, después de llevar trabajando más de veinte años en una empresa no deficitaria, o le iba a despedir, en el peor de los casos?
Otro asunto es la responsabilidad de personas mal intencionadas que se hayan lucrado especulando (y las que lo sigan haciendo) gracias a ciertas situaciones coyunturales y que todos sabemos quienes son, quizá hasta con nombres y apellidos; pero yo no creo que la gran mayoría, incluso quienes consideran que la culpa de la crisis es también nuestra, de todos, formen parte de ese “selecto grupo de malechores”.
Ya basta de creernos lo que nos cuentan aquellos que eluden sus responsabilidades.
Me pregunto por qué hemos de confiar en “los gobiernos” para unas cosas y no para otras, como las económicas. Me pregunto por qué nos culpamos tanto en lugar de pedir responsabilidades a quienes las tuvieron y las tienen.
¡O para todo, o para nada!












Aunque en muchos casos no comparto sus opiniones, en éste le felicito, excelente argumento sr. Ad_contrarium. Muy clarificadoras y acertadas sus palabras.
Sr. Ad Contrarium, desde luego nos ha puesto a cavilar a más de uno con este artículo. Desde luego que no somos más que títeres en manos de estos indecentes tirititeros. Pero fíjese, que al tirititero mayor del reino, le está creciendo la nariz. Yo he sido de la gente decente que se quedó en su casa el 25S, como la gran mayoría de los españoles. Y es que esta gente, unos y otros, están haciendo santo a D. Francisco.
Según se ha publicado, parece ser que la deuda total de España alcanza el 363% de nuestro PIB, por segmentos, las empresas soportan un nivel de endeudamiento del 134% del PIB, los hogares del 82%, la banca del 76% y el Gobierno del 71%. Dicho de otra manera, si se tuviera que devolver todo la deuda de golpe necesitaríamos casi ¡cuatro años enteros para ello!
También es curioso que las dos partes menos endeudadas, Banca y Gobierno, son las que están siendo en estos momentos rescatadas por Hogares y Empresas, que son los que más se están sacrificando y reduciendo su nivel de endeudamiento.
En mi modesta opinión, creo que el nivel de crecimiento antes de la crisis era tan favorable que eso indujo a la sociedad en general a invertir y consumir considerando estabilidad en este crecimiento, pero cuando se produce la crisis muchas empresas, personas, etc., no pueden asumir los compromisos contraídos y consecuentemente esto nos ha llevado a la situación conocida por todos.
Ahora bien, cierto es que el gobierno con sus medios de control como puede ser el Banco de España, debería haber detectado la situación antes de que se produjese, pero la incógnita es ¿lo sabían o no? y si lo conocían ¿por qué no actuaron para evitarlo?, ¿qué intereses estaban defendiendo? Y por último ¿por qué no se investiga para depurar responsabilidades?
Nos han mentido tanto y de todos lados, qué ya no nos podemos creer ni estos datos, porque el FMI dice ahora que la deuda española está sobrevalorada en un 200% (la famosa prima de «Riego»)
¿A ver qué hacemos? ¿A quién creer?
Muy acertada su reflexión Sr. Ad Contrarium. Lo comparto
Sr Ad Contrarium. Desde luego, es lo mas sensato que le he oido.
Pero por no le voy a dar la satisfaccion de estar plenamente de acuerdo en todo lo que dice.
No hay duda que hemos cometido excesos, de eso no hace falta alargarse mas.
Pero no somos conscientes de que seguimos viviendo por encima de nuestras posibilidades y esto es mas dificil de reconocer, si uno no viaja frecuentemente fuera de nuestro pais.
Quizas un ejemplo ilustrativo puede ser el caso griego. Ellos no solo tenian unos politicos aun peores que los nuestros, sino que tampoco era mantenible como vivian. Por ejemplo los funcionarios en Grecia se jubilaban a los 50 años. Insostenible economicamente visto desde fuera, pero para los griegos, inaceptable cambiar eso.
Sr. Adcontrarium… Todavía hay gente tan obtusa ( y no voy a hablar de esa manada de impresentables que tenemos tanto en el Gobierno como en la oposición), que sigue creyendo que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Ahora resulta que comprarse una vivienda digna, un coche para trabajar o desplazarse, o tal vez irse de tapas un sábado es vivir por encima de nuestras posibilidades. Que este discurso lo utilicen los ineptos del PP para justificar su incompetencia, y que algunos de sus acólitos sean tan tontos como para tragárselo, puedo hasta entenderlo. Pero que haya todavía gente de a pie que esté a favor de este argumento vomitado una y otra vez por aquellos a los que no les da la gana aplicarse los mismos recortes que al resto de los ciudadanos…. manda narices. Bueno… qué le hacemos. Tontos hay en todos lados…. y en la derecha muchísimos más. Por cierto, buen artículo… como todos los que usted escribe. Lo que pasa es que en este foro la gran mayoría de la gente no tiene capacidad para entenderlos. Lo dicho… felicidades.
Gracias a todos por sus opiniones y halagos (inmerecidos).
Sr. Otro ciudadano:
Lo que ocurrió en Grecia con las jubilaciones, aquí cerquita lo hemos tenido y sin ser funcionarios (y no quiero hurgar sobre heridas abiertas).
Lo único que en Linares fueron los poderes (económico, político y sindical) quienes firmaron unos documentos que los gobiernos central y autonómico, así como el Banco de España, deberían haber prohibido por su inviabilidad futura…y haber aportado otro tipo de solución, es decir, haber controlado la calidad del producto (de la lechuga) para no envenenarnos después.
Vaya! Pues lo ha conseguido. Esta vez coincido plenamente en lo que dice.