Cuando de pequeños, fuimos a hacer la primera comunión, antes había que confesarse, y bien en la parroquia o en el colegio, los sacerdotes y catequistas, nos decían las reglas para una buena confesión, eran cinco si mal no recuerdo, la primera era el examen de conciencia, la segunda, el dolor de los pecados o arrepentimiento sincero, luego en tercer lugar el propósito de enmienda, en cuarto el decir los pecados al confesor y la quinta y última cumplir la penitencia.
Pues bien, la sociedad española, toda en general, gobernantes y gobernados, sindicatos, empresarios, banqueros, sociedad civil, eclesiásticos, partidos políticos, del norte al sur, del este al oeste, todos estamos faltos de una buena confesión, cumpliendo todos los requisitos arriba señalados, y sobre todo con un propósito de enmienda a nivel personal y colectivo, si de verdad queremos ver la luz al final del largo túnel en el que estamos inmersos.
Pero empecemos por la primera condición, un buen examen de conciencia, que lleve aparejado el sincero arrepentimiento de los pecados. ¿Pero cuáles son estos? En los gobernantes de cualquier signo político el haber actuado sin tino y alegremente con los dineros de los contribuyentes, despilfarrando, no racionalizando los costos, las reales necesidades de los administrados y de los territorios, actuando sin planificación alguna, con orgullo, prepotencia y soberbia. Es inútil por sabido, relacionar las acciones nefastas habidas en todos los niveles de la administración pública y en el mundo sindical, pero para muestra un botón, ¿Es necesaria una inversión de ochocientos cincuenta mil euros en la construcción de un polideportivo en una población a menos de diez kilómetros de Linares? cuyo censo en 2011 es de 661 habitantes. Una inversión por persona de casi Mil Trescientos Euros, en los momentos actuales.
Y los gobernados, ¿qué hemos hecho los gobernados? Si lo de los gobernantes, es horrible, los gobernados no nos hemos quedado atrás, promotores inmobiliarios, compradores y vendedores de terrenos e inmuebles, a cuánto asciende el fraude fiscal cometidos desde el año 2000, entrada en vigor del Euro. En un cálculo aproximado pues nunca podremos saberlo, pero sin miedo a equivocarme, diría unos Doscientos Cincuenta Mil Millones de Euros, muchos dirán que la culpa es de los Gobernantes por no controlar, pero ¿es que los gobernados que defraudan no tienen culpa? Muchos dirán ¿Y yo que he hecho? Es muy simple, seguro que en los años del Euro, muchísimos, hemos reformado el cuarto de baño y la cocina de casa, o a lo mejor los dos, ¿Cuál es el presupuesto de la reforma que hemos presentado en el Ayuntamiento para obtener el permiso?, si lo hemos sacado, que esa es otra. Normalmente el 10 % del valor de la obra a realizar, para pagar menos. No digamos ya los promotores en sus escrituras de obra nueva. Lo pagamos con IVA o sin IVA. Y esto enlaza, con la cuestión del dinero negro, que ya sean abogados, dentistas, albañiles, pintores, maestros o cualquier otro tipo de profesión u oficio, que realizan sus trabajos en eso que llaman economía sumergida. No se han preguntado nunca ¿Cual es la cantidad defraudada? Aquí no me atrevo a ponerla pero es evidente que seguro que asciende a más de Cien Mil Millones de Euros, por eso un examen de conciencia a conciencia, valga la redundancia es necesario.
Luego tenemos el propósito de enmienda ¿Lo tenemos? ¿Estamos seguros de que lo tenemos? El que las personas, seamos gobernantes o gobernados, lo tengamos a título particular, me lo puedo creer. Colectivamente, tengo mis serias dudas, los gobernantes, tienen que darle un vuelco a la Justicia, que necesita más independencia, y más eficacia, para lo que son necesarias mejores leyes, a lo mejor más duras y sobre todo más rápidas. Entre los gobernados, están los señores de las SICAV, ¿están dispuestos a cumplir como el resto de ciudadanos, y renunciar a sus privilegios?, eso sí sería un buen propósito de enmienda.
Ha llegado el momento de contar los pecados al cura, ¿Dios mío, qué vergüenza, qué dirán los vecinos? Tenemos que ir y decirles a las claras que nos hemos quedado sin pasta, que hemos pecado por aquí y por allí a diestra y siniestra, teníamos la mejor sanidad del mundo, anda y ahora no, y si queremos seguir comiendo tenemos que pedir un rescate, palabra mágica, ¿Por qué? Pues porque nos hemos gastado lo que teníamos y mucho más, y ya no nos dan más, y nos dicen excepcionalmente os vamos a prestar algo más, para que podáis comer, pero no para hacer tonterías, solo para comer lo estricto y necesario, siempre que el arrepentimiento y la enmienda sean sinceras, y claro así nos va, con los famosos recortes.
Nuestra penitencia, la tenemos clara, son los intereses y el capital de la deuda que tenemos que pagar, los gobernantes y los gobernados. De las virtudes de ambos dependerá el que el acto de contrición, sea más corto o más largo, aunque siendo honrados, ahorradores como hormiguitas, inteligentes, cabales y sobre todo con grandes dosis de sentido común, nuestros nietos, tendrán aun que terminar de pagar la fiesta.
Como moraleja, si sumásemos lo derrochado por los gobernantes unos Trescientos Cincuenta Mil Millones de Euros, a lo defraudado por los gobernados, otro tanto nos encontraríamos que la deuda española, representaría el 20 % de su PIB y España, sería el país con la economía más saneada de toda la Unión Europea No habría Rescate y no habría Recortes.
Es indudable la dificultad de la situación, ahora está lidiando el toro el partido de la derecha española, elegido por la mayoría de los españoles, antes lo estuvo el de la izquierda, dejemos que este acabe su faena, y tengamos en cuenta que todavía, no ha acabado ni el primer tercio.
Y ya que va de Confesiones, quisiera con estas líneas finales, pedir perdón, si alguien alguna vez, por los comentarios que he vertido en las páginas de Linares 28, a algunos de los artículos publicados, hubiera podido sentirse ofendido con los mismos y mis ironías.

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