Ups, esto… ¿Tienes WhatsApp?. Cuando empecé a pensar en este tema se me ocurrieron cosas muy intensas, la evolución de la comunicación entre los humanos, lo que significa la tecnología en nuestra vida, ¿para qué usamos los teléfonos hoy día?, …

Andaba yo en estos pensamientos, cuando sonó una musiquilla en mi teléfono, rápidamente lo cogí, lo desbloqueé, miré y ahhh!!, ¡qué decepción!, nadie me llamaba, ni me mandaban mensajes, ni fotos, ni vídeos, ni micromensajes con whatsApp. No, nada de comunicación ni de socialización. Nada de nada, en realidad, sólo se me informaba (no sé quien) de que existía una actualización del WhatsApp, y allá que voy yo, a instalar la ultimísima actualización del programita y, ¡de repente!, antes de darle a “aceptar” o “cancelar” se me ocurre leer el mensaje emergente. ¡Madre mía!, ¡Craso error!. ¿Cómo puede ocurrírseme leer nada?, que luego, con la tontería de la lectura comprensiva hasta te enteras de lo que lees y ya está el lío montao.

Como decía, empecé a leer y ya no había vuelta atrás, vi los permisos que otorgaba a no se sabe quién sobre mi teléfono, esto es, sobre mi vida privada, allí estaban: permiso para acceder a todas mis llamadas, permiso para leer todos mis mensajes, para saber que aplicaciones me descargo, cuando las utilizo y de qué modo lo hago, permiso para reescribir mi tarjeta SD y el teléfono. Se me cortó hasta la respiración, volví a leer todos los permisos y ¡En fin!, todo sea por ser modernos y porque son gratuitos los micromensajes, fotos, videos, presentaciones y tonterías varias que les mando a mis amigas, aunque las tenga a un metro. ACEPTÉ!!!!

Pero sigo yo ahí un poquito intranquila, porque aunque una quiera ser moderna, ¡Faltaría más!. Y estar a la última en tecnología. ¡Vivan los smarts phones y sus aplicaciones!, no se me quita esa sensación bastante incómoda de que gratuitas, gratuitas no. Más bien parece que el precio es mi intimidad. ¡Que paranoia! ¿verdad?, porque a ver, ¿a quién pueden importarle mis datos personales?, ¿con quién, cuánto y cuándo hablo?, ¿en qué páginas webs navego y cuánto tiempo estoy en ellas?, si estoy o no de viaje, si ese viaje lo he contratado y pagado, o no, a través de internet, si leo el periódico digital o no y ¿a cuántos estoy suscrita?, si tengo perfiles o no en las redes sociales, ¿cuántos y en cuales?, ¿quienes son mis amigos, conocidos, seguidores, seguidos?, … UHF!!! ¡Qué mareo!, voy a dejar de darle vueltas a esto seguro que a nadie le interesa mi vida y mucho menos mi vida en internet ¿O SÍ?…

Fuentes: Su smartphone en la instalación o actualización de las aplicaciones, o su pc en las aplicaciones que pueden sumarse a los perfiles de las redes sociales.