A finales de este mes de agosto, vuelven los niños saharauis con sus familias biológicas. Muchas veces me he preguntado si era ético, traerse a una criatura del desierto, enseñarle todo lo que tenemos en Occidente, nuestro Estado de Bienestar (el poco que nos queda) y después devolverla otra vez a ese desierto.
Hasta que en casa decidimos traernos a un niño. Entonces nos planteamos en cónclave familiar este dilema durante casi un año, y comprendimos que era no sólo era ético, sino además también preciso porque con independencia de la dureza del regreso, a un niño o niña, se le hacían todas la revisiones médicas necesarias, para devolverlos en mejores condiciones físicas, con su caja individual de alimentos y enseres domésticos para las familias y algo de dinero, porque allí están a la cuarta pregunta como suele decirse y lo que puede suponer para nosotros el gasto de tomarnos unas cañas un día, para ellos significa comida durante medio mes. Pero esto no es sólo en el desierto del Sáhara, sino también en todos los países sub-saharianos, como Mali, Níger, Nigeria, Chad, Mauritania y un largo etc.,
Pero en el Sáhara, con un agravante añadido: son apátridas, como lo fueron en su momento los israelitas, pero en 1.948 la ONU (que hoy nadie sabe cuál es su función ni para qué sirve) determinó un territorio arrancado a los palestinos, para que fundasen de nuevo su patria, si acaso alguna vez la tuvieron. La RASD (República Árabe Saharaui Democrática) unos de los pueblos de cultura árabe con mayores cotas de democracia sin embargo, no interesa a nadie.
Los saharauis, no tienen documento de identidad (antes lo tenían en España, porque eran españoles). Por lo tanto no existen legalmente ante cualquier nación, porque sobre todo ni a Francia, ni a EEUU, ni a Marruecos les interesa que existan, ya que tienen una riqueza enorme de fosfatos y caladeros de pesca de los que se benefician estos países y algunos más.
Hablo en este caso del Sáhara Occidental, de los campamentos de TINDUF, SMARA, DAJLA, 27 de FEBRERO, AIUM, AUSERD…
Sólo en la provincia de Jaén este año han venido alrededor de 200 niños dentro del programa “Vacaciones en Paz”. Han sido 200 familias las que han dado un poco de luz y esperanza a estos niños durante los meses de verano. Familias humildes que se quedan con el alma rota cuando llega el regreso; críos que igualmente se quedan destrozados a causa de los vínculos afectivos que se han generado mutuamente.
Y qué curioso que sean los más humildes los que demuestren mayor solidaridad. Hemos visto, cómo cuando llega la caja con comida a los campamentos, reparten a los vecinos, amigos y familiares la práctica totalidad de lo recibido.
Y qué curioso, que un energúmeno especulador, dijese hace unos días en TV que… “Por mí, que la crisis dure lo que tenga que durar, que a mí me está viniendo de escándalo, me estoy inflando”. ¡Hijo de Satanás! ¿Se llevará el dinero al infierno?
Pero volviendo de nuevo al tema, necesitamos aumentar el nº de familias de acogida en verano, pues esto es primordial para la revisión y atención médica de los chavales.
Hay conciertos con la JJ.AA a través de la Seguridad social y médicos privados como odontólogos, oculistas, traumatólogos, en nuestro Linares, que no cobran un duro a las familias de acogida, ni por sus prestaciones, ni por los medicamentos si ellos los tienen en consulta. Hace muy pocos días, un grupo de médicos y enfermeras operaron en Sevilla, en día de fiesta, a un puñado de niños y niñas saharauis de diversas dolencias que, a la larga, les habrían causado serios problemas. Y otro caso: me contaba una amiga maestra, soltera, que cuando se jubile quiere dedicarse a acoger niños saharauis enfermos que necesitan cuidados médicos impensables en su país. Y amigos, esto es solidaridad.
Sí, a finales de mes marchan de nuevo al desierto. A nosotros se nos rompe el alma de ver como una niña, Zenab, de tan sólo 12 años, ya no podrá venir más (si no vamos nosotros allí). Se nos rompe el alma de ver cómo se queda el joven Buley separándose de ésta niña, su hermana. Se nos rompe el alma de saber que además sus padres biológicos al quedarnos de forma permanente con él, no puedan ver a su primogénito hasta no sabemos cuándo… en fin, una situación deplorable…
Pero por favor, sean solidarios, adopten a un niño en verano, de donde sea, del país que sea, será un gran acto de humanidad y generosidad, porque el mundo está jodido, pero bien jodido. Y si lo hacen por amor, se les hará tremendamente fácil.
Resulta impresionante ver su llegada a España, sólo con lo puesto y también aunque duro, esperanzador, cuando regresan a sus haimas al desierto, más repuestos y rellenitos y con otro brillo en la cara. Las familias que traen a los niños les dan todo lo que tienen y más, aunque por experiencia propia, les digo que las familias reciben mucho más de estos niños en afecto.
Se dan casos de un tremendo mérito familiar, cuando se acogen a niños ciegos y sordomudos. También criaturas con deficiencia mental… eso sí que es hermoso desde el punto de vista de la solidaridad. Por eso, yo si sigo teniendo esperanza en esta humanidad en la que ahora mismo sólo se vislumbra la punta del iceberg de la desesperanza.
Ahora, la ayuda internacional y más concretamente la ayuda de España (que es la mayoritaria), ha bajado hasta el punto de que tienen comida para siete o diez días del mes. Yo sólo conozco de una forma directa las ayudas de Andalucía y el País Vasco (éste último montando un quirófano completo) modelos de solidaridad. Las demás autonomías supongo que funcionan igual.
Como saben, el Sáhara está dividido en dos partes: la ocupada por Marruecos y la que pertenece a Argelia. En la primera, el pueblo saharaui es ignorado, cuando no perseguido, maltratado y asesinado por los marroquíes; la segunda son los campamentos liberados en tierras argelinas, es decir los saharauis libres.
En una franja establecida como frontera, de 5Km de ancha, por 2.000Km de larga, el reino alauita tiene sembradas cerca de siete millones de minas anti personas. Así mismo tiene distribuidos este sátrapa canalla a ciento ochenta mil soldados a lo largo de este muro para defenderse de los “peligrosos” saharauis.
Sépase, que el tratado de Otawa firmado el 1-03-99, prohibió terminantemente las minas anti personas, pero este reyezuelo se pasa éste y otros tratados por el arco del triunfo.
Insisto y perdonen por lo pesado que me pongo, pero pueden dar infinita alegría acogiendo a una criatura el verano que viene, sea del país que sea.

Sáhara – Foto: Jordi Casasempere