Escribir de los demás, escribir para los demás

No es igual. No es lo mismo escribir “de los demás”, que escribir “para los demás”.
Lo primero comporta la realización de un análisis de algo o alguien con determinado espíritu crítico, objetivo o subjetivo, que a veces confunde la persona con los actos llevados a cabo por ésta, sin arriesgar nada por parte de quien escribe, ni de sus pensamientos, ni de sus sentimientos, ni de su forma de ver la vida de una manera seria y reposada.
Quien escribe así de una forma sistemática, no pone en juego nada por su parte; se limita a dar sus puntos de vista de una manera supuestamente aséptica, desde la barrera, sin involucrarse para nada, convirtiéndose en la mayoría de las ocasiones en juez y parte del tema en el que opina.
Generalmente, se escribe de esta manera al hacerlo de política, de temas del corazón, o de insulsas salsas rosas entre otras. Se suele sentar cátedra de lo que se afirma, pero insisto, sin mojarse personalmente para nada.
Es el tipo de periodismo más fácil, con menos riesgo, si se sabe calcular la jugada para no caer en lo ofensivo, que no siempre se logra.
Pero quien escribe para los demás, lo hace desde una posición introspectiva, desde un análisis interior exhaustivo y concienzudo.
Es pensar en voz alta para los demás; es desnudarse interiormente y ofrecer los pensamientos a la crítica del otro, calculando el riesgo que comporta hacerse transparente ante los lectores, con el peligro que ello conlleva.
Escribir así, supone abrirse uno mismo desde lo más profundo de su alma con el intento de compartir sus propios sentimientos y emociones, en un mundo donde las tecnologías de la comunicación han llegado a las más altas cumbres, pero en el que cada vez nos conocemos menos, cada vez estamos más solos, más aislados. Cada vez, vamos retrocediendo más en las relaciones con los demás. Lo queremos saber todo de todo el mundo, pero nosotros nos convertimos en un bunker para que nadie sepa nada.
La gente teme expresar sus pensamientos, sus sentimientos, acaso por vergüenza o por el rechazo o condena que puedan sufrir. La gente vive para etiquetar a los demás y sin embargo esta gente, teme ser etiquetada.
El valor de pensar en voz alta y con capacidad crítica, poniendo tus fallos por delante de los del otro para así no errar, es lo que necesitamos todos. Quien teme a la crítica siempre que se haga de cara y por derecho, jamás puede avanzar en la vida. Será una planta en una maceta que no se riega y su futuro será secarse.
Me comentaba un amigo que con la crítica respetuosa (a veces dura, porque la realidad es dura), que hace quien así escribe, lo que consigue es mover suave y cariñosamente el tronco del árbol para que toda la hojarasca seca caiga al suelo y la planta retome su verdor y adquiera nueva y sana fuerza.
Callarse ante las cosas sobre todo si son injustas, es impedir por omisión o miedo, el sano crecimiento del árbol que esas hojas secas producen.

Hay una fábula de mi admirado Anthony de Mello, que dice así:

En cierta ocasión, mostró Buda una flor a sus discípulos y les pidió que dijeran algo sobre ella.
Ellos estuvieron un rato contemplándola en silencio.
Uno pronunció una conferencia filosófica sobre la flor.
Otro creó un poema.
Otro ideó una parábola.
Todos tratando de quedar por encima de los demás

¡FABRICANTES DE ETIQUETAS!

El último miró la flor, sonrió y no dijo nada.
Sólo él la había visto.

¡Si Sólo pudiera contemplar un pájaro
Una flor,
Un árbol,
Un rostro humano…!

Pero ¡ay! No tengo tiempo.
Estoy demasiado ocupado en etiquetar a los demás.
Pero ni siquiera una vez, he sido capaz de embriagarme con el vino.

La vida es como una botella de buen vino.
Algunos se contentan con leer la etiqueta.
Otros prefieren probar su contenido.

Flor del almendro – Foto: Jordi Casasempere

Sobre el autor

6 comentarios en “Escribir de los demás, escribir para los demás”

  1. «quien teme a la critica siempre que se haga de cara y por derecho, jamas puede avanzar en la vida»Creo que esto es la madre del cordero.Que dificil es cumplir eso. Las criticas si son buenas, pase si no…. que cantidad de plantas secas hay en este mundo, y cada vez mas. Este como todos sus articulos sobn para releerlos unas cuantas vec es y pensar en la verdades como templos,que analiza en casi todo lo que escribe. Que gusto da leer cosas con sentido . Y que envidia poder plasmar tan bien sus pensamientos en sus articulos. Siga deleitandones con sus escritos todas las veces que quiera, es un lujo.saludos

  2. Juan Parrilla Canales

    Sra. Isabel, muchísimas gracias por su reconocimiento, pero este humilde escribidor no merece tales deferencias.De todas formas, enormemente agradecido.
    Yo quiero decir, que una persona equilibrada, no teme a la a la crítica de cara y por derecho,con nombre y apellidos, cara a cara, los ojos frente a los ojos del otro; sea ésta positiva o negativa. Si es positiva podremos reforzar nuestros pensamientos y actitudes. Si es negativa y se hace sin acritud, debe de servirnos para replantear nuestros planteamientos, de forma que nos haga seguir creciendo y enriqueciéndonos con los demás.
    A mí me han hecho críticas duras, pero al percibirlas con educación y respeto, me han ayudado a cuestionarme muchas cosas. La Verdad es un poliedro de infinitas caras, más bien, diría yo una esfera, porque te coloques donde te coloques siempre estarás a igual distancia del centro.
    Muchísimas gracias por leerme y un cordial saludo.

  3. Emilio Vera Muñoz

    Quien escribe siempre se enfrenta a la critica, en principio escribe unos para si mismo, luego para los demás y casi siempre de los demás. Solo cuando escribimos de la Naturaleza y de su entorno, así Machado cuando nos dice «Naranjo en maceta. Qué triste tu suerte» no escribe de los demáS si no para los demás.
    Caso contratio es el de Quevedo, cuando en su poesía satirico burlesca dice «Erase un hombre a una nariz pegado» sin duda escribe de los demás, de algún coetáneo suyo con buena nariz.
    La mayorías de los escribidores hoy lo hacemos de los demás, Ud., señor Parrilla, muchas veces no por lo que hay que felicitarle. Deberiamos ser todos mucho más objetivos que subjetivos en nuestros escritos, aunque de todo tiene que haber en la viña del señor.
    Pero leamos lo que leamos, desde Platón a Saramago, pasando por el Lazarillo de Tormes, siempre encontraremos la historia de los demás.
    De todas formas hay que ser un buen escribidor (como Ud., dice) para sacarle jugo al cambio de una preposición.

  4. JUAN PARRILLA CANALES

    Muchísimas gracias por sus comentarios, Sr. Vera.
    Coincido con Ud. en estas citas de Machado y Quevedo y en lo delgada que es la línea que separa la objetividad de la subjetividad.
    Al menos yo, intento escribir y reflejar mis pensamientos desde lo primero, sin estar demasiado seguro de conseguirlo en algunos casos. No obstante pienso que esta frase de Machado, pudiera tener un mensaje subliminal en el sentido de que lo grande en esta vida, no puede ser encerrado en un espacio pequeño, pues se desnaturalizaría. No sé como lo verá Ud.
    Le reitero mi agradecimiento. saludos.
    Un cordial saludo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio esta protegido por reCAPTCHA y laPolítica de privacidady losTérminos del servicio de Googlese aplican.

El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.

Scroll al inicio
Linares28 - El diario digital de Linares
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.