Hemos pasado unos meses políticamente activos en cuanto a campañas electorales, rayando en la “cansinería”, entre la recurrente, primero negación, luego sacrosanta, crisis y la absoluta falta de ideas para resolverla. Los resultados, sean por las circunstancias que sean, todos sabemos ya sobradamente cuales han sido.

Toca aprender que la democracia no consiste en aferrarse a un partido político determinado como si fuera un dios omnipotente y votarlo “In saecula saeculorum”, es decir, durante toda la vida, que hay cosas que son posibles mover si existe voluntad para ello.

Quienes piensan que la gente es tonta, o se equivoca, por votar a un partido distinto al suyo, o por cambiar su preferencia de unas elecciones a otras, sencillamente carecen de madurez y de sentido democrático. Las personas simplemente votan lo que creen que será mejor para sus intereses a corto, a lo sumo a medio, plazo y, de camino, en segundo plano, para la colectividad. Personalmente, me llama la atención que la sociedad haya aceptado como algo habitual en política, y creo que en ámbitos que van más allá de ella, la corrupción y la mentira (quizá es que “serlo lo somos todos, aunque no pase na”) y que no sancionen a los partidos que han practicado juntas o por separado ambas perversiones humanas (salvo raras excepciones, los animales ni mienten ni son corruptos)

En cuanto a nuestro querido Linares, lo que parece bien claro es que ahora toca unirnos todos para levantar este pueblo que se nos cae a pedazos y no por culpa del PSOE ni del PP, ni de IU, ni de los Sindicatos, ni de los santaneros, ni de los linarenses, aunque cada uno de estos estamentos haya podido contribuir, en mayor o menor medida, a ello. Pasó el tiempo de la crítica, es hora de mirar hacia adelante.

¡A ver si tenemos los dos pares del refrán y lo conseguimos!, en lugar de estar echándole la culpa a los demás de nuestros problemas; al fin y al cabo, cada “X” tiempo votamos a quienes queremos y, como se dice por ahí, tenemos lo que nos merecemos, pero en el buen sentido de la expresión, no en el de “jódete” por haber votado a estos o a los otros.

Qué cada colectivo y que cada individuo haga un ejercicio de autocrítica y vea qué ha hecho por Linares bien y qué mal y deje de mirar al vecino con recelo o con envidia. Qué cada uno vea qué puede hacer desde su puesto en la sociedad por mejorar la ciudad, por exigir derechos y por cumplir deberes. ¿Seremos capaces?

Así se apreciará quienes tienen el valor de reconocer sus errores y/o de aunar sus esfuerzos con los demás, y quienes no, es decir, quienes se merecen el calificativo de vecinos de esta querida población y quienes no, porque seguro que de ambos palos haberlos ailos.