Se abren mis carnes,
con la pena de la España mía.

Siempre en alerta.
Siempre en la búsqueda.
Siempre en la espera.

Con los rostros inocentes de los niños,
en escalones sentados,
con caras felices y mofletes sonrosados;
ignorantes del futuro labrado.

Lloro mis gentes en el éxodo;
me desgarra su nueva tierra,
rastreando una cara amiga,
con el miedo en sus huesos.

¡Ay! Mi España buena, siempre en paro.
¡Ay! Mi España generosa, siempre esperando.
¡Ay! Mi España alegre, siempre soñando.

En la calle - Foto: Jordi Casasempere