Desde el pasado 13 de enero y hasta el 14 de febrero, la Galería Cristóbal Bejarano alberga una muestra de pinturas y obra gráfica del artista JARRO, nombre artístico de Javier Rojas Román. Esta exposición puede considerarse como algo singular ya que el autor no es proclive a mostrar sus creaciones con frecuencia, si bien lo ha hecho en varias exposiciones colectivas y en el campo del diseño gráfico, elaborando carteles e ilustraciones. La exposición que ahora presenta, con el título de “Cadencia”, se compone de un conjunto de obras recientes, pinturas sobre lienzo y obras gráficas, pertenecientes a la última serie en la que ha estado trabajando.

Jarro nace en Sevilla donde estudia Bellas Artes en las especialidades de Pintura y Grabado. Obtiene la Cátedra de Dibujo de Bachillerato y desarrolla una amplia labor en los diversos campos, teóricos y prácticos, de la docencia artística. Jarro utiliza un torso, una imagen figurativa reducida a lo esencial, que se repite en todas sus obras, solamente cambia de posición y aparece cubierta de grafismos que desbordan a la imagen, creando una especie de lenguaje simbólico que genera todo un espectro de significados, evidenciando que la intención no es meramente representativa.

Con la repetición de esta imagen en distintas posiciones y con sentidos positivos y negativos, pretende crear un ritmo que, igual que en una composición musical, articule su concepto plástico en esta serie y nos obliga a percibir esta exposición como un todo. Jarro repite incluso el formato del cuadro, únicamente los varía agrupándolos como dípticos, trípticos o presentándolos de forma individual, todo ello contribuye más a que la forma figurativa se quede relegada a una pura anécdota dentro de una obra llena de ritmo,  armonía cromática e intensidad plástica.
Otra de las ideas que está en el origen de esta serie es la de crear una forma tal que guardando una relación evidente con su referente, pudiera sugerir significados distintos, sea cual sea la posición en la que se muestre, y con independencia de que esté aislada o agrupada. Un recurso importante para lograrlo es el uso que hace de diferentes tipos de grafismos, la alternancia de figuras en negativo o positivo, las variaciones cromáticas que
envuelven a los torsos en distintos tipos de atmósferas y que contribuyen a configurar una obra abierta a múltiples sugerencias significativas.
A Jarro también le interesa el aspecto lúdico de la obra de arte, por lo que la propuesta se cierra con una invitación al juego: las imágenes pueden contemplarse colgándolas por cada uno de sus cuatro lados, por lo que se insinúa que de cuando en cuando se cambie de  posición, teniendo así cuatro obras de aspecto diferente.

Rafael Cerdá