Ayer se celebró un acto flamenco con motivo de la “Ruta flamenca por las peñas andaluzas” en una de las más emblemáticas peñas de la provincia de Córdoba, concretamente en la Peña Flamenca “La Serrana” de la localidad de Villaharta.

Este precioso pueblo de la serranía cordobesa, perteneciente a la cuenca minera del Valle del Guadiato, antaño ciudad de balnearios, dado su gran cantidad de manantiales de aguas medicinales. Hoy, igualmente ciudad de vacaciones, y refugio de todos aquellos que durante el largo verano cordobés buscamos un lugar tranquilo y de noches frescas que nos permitan el ansiado descanso.

Dio comienzo el acto con cantes por, Cantiñas, continuando “Belén” con cantes por Granaina y media Granaina, Solea, Tientos Tangos, Vidalita, Tarantas de Linares y remató su actuación con cantes por Bulerías.

He de decir que esta joven cantaora me está causando un “Problema de léxico”, vamos, que me está limitando las palabras, pues ya me estoy, agradablemente, cansando de decir siempre lo mismo, GENIAL, EXTRAORDINARIA, SOBERBIA, ÚNICA, PEDAZO DE ARTISTA, MARAVILLOSA, y cosas por el estilo, y es que no me da opción a otra cosa, pues si es cierto que enamoró al público asistente con sus cantes por Cantiñas, Granaina y media Granaina, Solea, Tientos Tangos, Vidalita y Bulerías, llegado sus cantes por Tarantas, el público aplaudió por un espacio superior a los CINCO minutos, y es que Belén Vega, nos demostró porque es un valor en alza en este difícil mundo del flamenco.

Yo definiría este acto flamenco de fábula, pues es de fábula lo que en ese escenario se dio. ¡Allí estaban “LA BELLA Y LA BESTIA”. La bella y la armonizada musicalidad de la guitarra de Juan Ballesteros, que encandiló al público con sus acordes, y les hizo gritar “olé” en las ejecuciones de sus falsetas, y en especial en el de las Tarantas. Y la bestialidad artística de Belén Vega, que embelesó al respetable. Creían que iban ha ”escuchar” a otro niña de esas que creen que cantan. Y se equivocaron, “escucharon” y se enamoraron del arte de Belén Vega, de su extraordinaria y melosa voz y del conocimiento del cante; que como dijeron algunos de los asistentes, miembros del Aula de Flamencología de la Universidad de Córdoba, “Este tipo de cantes, estas formas de ejecución en una niña tan joven, no se da en tiempos, que satisfechos nos vamos”.

Y sí, queridos amigos del arte flamenco de Linares, esta niña enamora allí donde llega y canta, allí donde derrama el arte linarense que en su ser atesora, porque Belén Vega atesora mucho arte, y Córdoba lo está conociendo.

¡¡Que viva Linares, la Taranta y…. Belén Vega!!

Vega y Ballesteros