Como no se les habrá escapado a ustedes, les voy a hablar del perro. El chucho es de entre los animales de compañía, el más común, gana por mayoría a los gatos y es el más visible, en nuestras ciudades. Hay muchas personas, que prefieren a canarios y jilgueros u otra clase de pajarillos que con sus trinos y gorjeos alegran la mañana, existen también los amantes del silencio, a quien les gusta tener en casa como animalitos a exóticos peces en un acuario, o a tortugas, hamsters y algún que otro bicho raro. Por último y dentro del capítulo de las aves, están las perdices, encerradas en una pequeña jaula para que sirvan cuando se abre la veda de reclamo, en la caza en el campo, lo cual ignoro si esta autorizado, y a cuyos amos encerraría, en jaulas parecidas para que supiesen lo que vale un peine porque la perdiz, si de algo es símbolo en nuestra España, es de libertad. Con este yo creo que he citado a casi la totalidad de los animales de compañía, así llamados por unos, y mascotas por otros. Ah, se me olvidaban los que me han inspirado para este escrito, las ruidosas cotorras, loros o papagayos.
Viene todo esto a cuento, precisamente por la poca gracia, que me hizo en la ciudad de Madrid, el encontrarme una mañana, hará como dos años, el coche que no sin esfuerzo, había logrado aparcar en la Ribera del Manzanares, zona de gran arboleda, lleno de excrementos de dichos ruidosos bichos, que escapados de los hogares de sus dueños, habían anidado en la zona, hace unos días paseando un domingo por la Alameda de Málaga, volví a sentir a cotorras, loros y papagayos, como los de Madrid habían tomado las alturas y los viandantes, debían caminar en zigzag para esquivar la caída de excrementos.
Semejante circunstancia, quien no la ha comprobado y sufrido, cuando llegado el atardecer bandadas de estorninos, acuden a los arboles de la Plaza de las Batallas de Jaén a pernoctar o a las de cualquier pequeño pueblo. A los estorninos, no se les puede controlar. A cotorras, loros y papagayos, tal vez sea posible, peces, tortugas, hamsters o canarios y jilgueros creo que no es necesario, pero a perros y gatos, no solo es necesario, si no que se ha vuelto imprescindible, y para ello y por ello todos los cachorrillos que bien compramos en tiendas o nos son regalados, lo primero que hacemos es llevarlos al albéitar (veterinario), para que los vacunen y le pongan el chip. Hoy en día todo perro tiene su documentación, que expiden las comunidades autonómicas y algunos si han de viajar, tienen también su pasaporte, me imagino será igual con los gatos.
Ya que existe este control, y ante la incívica actuación de numerosos propietarios de perros, el gato urbano prácticamente ha desaparecido o no sale de casa. Creo que sería llegado el momento de la instauración de un impuesto municipal o autonómico por la tenencia de perros.
Son muchos los propietarios de perros, que el hecho de sacarlos a pasear, no es para el disfrute y recreo del animal, sino más bien para que realice, sus necesidades fisiológicas en la calle, en el césped del jardín público o en el árbol más cercano. Bastantes de esos propietarios, recogen los excrementos y los arrojan a la papelera más próxima, pero lo que nadie puede negar es que los “pipis” no se pueden recoger, esquinas farolas y arboles, sufren el ataque del perro nada más asomar a la puerta de la calle, con la proliferación de suciedad y falta de higiene que ello comporta. Además son muchos también los propietarios de perros, a los que no les importa, donde el perro suelte el excremento, ya que él no va a recogerlo, haciendo con su actitud un acto incívico que lo sitúa en un nivel inferior al de su perro, desgraciadamente hay muchos así.
Debieran existir ordenanzas municipales, sancionasen estas actuaciones, pero, ¿Cuántos policías municipales, tendríamos que dedicar al asunto? Además con las arcas municipales exhaustas, un impuesto a la tenencia de perros podría ser una nueva fuente de ingresos.
Cuando los excrementos de un perro, no son recogidos por su dueño, y tampoco retirados por el barrendero, y no llueve, nuestras calles se pueden convertir en una carrera de obstáculos para los viandantes. Por favor un poco de civismo.
Por ello creo se debe de crear un impuesto municipal, o autonómico con la colaboración de los albéitar o veterinarios y de la Junta que tendrá la estadística correspondiente, y que fuese proporcional al peso del animal, no es lo mismo tener un perro de tres kilos, que uno de treinta o de los considerados peligrosos.
A estas consideraciones, se podrían sumar otras de carácter ético, con el costo del mantenimiento de un perro dogo, o un pastor alemán, ¿Cuántas vidas podríamos salvar en Somalia? Y no digo más.
Celebremos que en Linares, todavía no tenemos el problema de las cotorras, pero dado que sí tenemos el de los perros, busquémosle una solución, puede ser esta, no en vano en Alemania es la que han adoptado, 50 € trimestrales por perro, o si lo prefiere 200 anuales, le aseguro que las calles de las ciudades de Alemania, están limpias de excrementos de perro.

Emilio Vera Muñoz

Foto de -=RoBeE=- (CC)