Xochitl, una voluntaria de la protectora de animales y plantas “Arconatura” nos ha remitido esta carta en la que nos explica la difícil situación con la que se enfrentan a diario en su albergue para poder atender a los animales.

 

 

 Carta a la ciudad de Linares

En nombre de los pocos voluntarios de la protectora de animales y plantas “Arconatura” ubicada en Linares, queremos hacer un llamamiento de ayuda desesperada. Tenemos en nuestro albergue más de cien perros que necesitan la ayuda humana para seguir sobreviviendo, ellos necesitan una nueva esperanza, encontrar un hogar donde se les quiera y respete. Mientras eso llega aguardan en nuestro refugio y es nuestra responsabilidad como voluntariado proporcionar a estos pequeños seres un lugar que sea como menos limpio y acogedor, que no les falte jamás la comida y las curas que necesiten a través de los veterinarios. 

Como protectora no estamos deseando que la gente nos venga a abandonar perros, sino que venga a ayudarnos. Algunos solo miran que tienen un perro en los brazos y que les estorba, dando lugar al abandono. La nuestra no es una labor sencilla, no porque tengamos que “lidiar” con perros, sino porque los medios escasean y tenemos que apañarnos con lo que buenamente tenemos, que por desgracia no es mucho. 

Nuestro albergue necesita de pavimentación, ya que aunque se ha conseguido con mucho esfuerzo asfaltar algunas zonas, sigue haciendo falta cubrir otras donde se están produciendo focos de infección que afectan a los perros más pequeños (los cachorros que nos abandonan sin vacunar) y dan lugar a problemas que derivan en su muerte. Evidentemente los voluntarios tratamos de salvarlos llevándonos a casa todos los que podemos, pero como somos tan pocos no hay sitio para todos, y los que no tienen la suerte de encontrar una familia de acogida terminan falleciendo dolorosamente. 

Pedimos ayuda si no económica, sí de alguien que nos pueda proporcionar material como sacos de cemento para poder terminar las zonas mas dañadas por el agua y la suciedad. Eso por un lado, y por otro como siempre siguen haciendo falta voluntarios, personas que quieran a los animales y que sean responsables al aceptar ir a ayudar, ya que los días que esa persona falta nadie puede hacer su labor dando pie a que los perros se queden encerrados en sus casetas y pasen muchas horas solos, cosa que siempre hay que evitar a toda costa. No sobra decir que también necesitamos ayuda en la compra de piensos, lejías y material de limpieza, ya que ahí se requiere de mucha desinfección para prevenir en todo lo posible las enfermedades. 

Somos poca gente, pero estamos muy concienciados en que esta labor será infinita y que el trabajo jamás cesará, sabemos que esto es un compromiso mucho más grande de lo que en un principio se cree, pero no deja de ser reconfortante y gratificante saber que estás haciendo algo por ayudar a otros seres que carecen del habla para pedir ayuda. Personalmente puedo decirles que yo empecé a formar parte de este fabuloso equipo hace ya tres años, en principio creí que solo estaría uno o dos meses, pero me he enganchado a este sentimiento de solidaridad y ya no puedo dejarlo, los perros me han dado más que trabajo duro, cariño constante e incondicional, me han enseñado a ser mejor persona y a saber que el egoísmo no proporciona nada más que soledad. 

Por favor anímense a subir a este barco, les garantizamos que saldrán de aquí más ricos de espíritu. Los perros desde luego sabrán agradecerles como hasta ahora nadie lo haya hecho, se lo puedo garantizar, no queremos que nuestro albergue se vea obligado a cerrar sus puertas por falta de algo tan sencillo como es la solidaridad y la empatía.