Hoy día, la Genética Molecular es la base de muchas herramientas utilizadas de manera rutinaria por diferentes cuerpos policiales en todo el mundo. Entre otras aplicaciones, nos permite aclarar delitos o realizar pruebas de paternidad. Pero también, y esto tiene una implicación moral y ética relevante, deja claro cuan injusta ha sido la Humanidad con los individuos que la integran a lo largo de la Historia…

Desde hace tiempo los hombres, temerosos de perder el poder que generalmente les proporcionaba el dinero, el temor e incluso la propia religión -Rey,Caudillo o Führer por la Gracia de Dios u otras divinidades no nos quedan tan lejos- siempre han tratado de establecer diferencias entre los buenos, ellos, y los malos, los demás. Ninguna cultura o civilización en la Historia de la Humanidad se ha salvado de esta lacra, NINGUNA. Es más, hay muchos ejemplos de cómo determinadas culturas, aplastadas y maltratadas durante tiempo, han utilizado este hecho para legitimar su estupidez y caer en el mismo error que las aplastó y humilló.

Que la Humanidad es ingrata no es algo nuevo. Por ello, a la hora de señalar a los extraños, a los malos, en definitiva a los demás, no se ha complicado mucho la vida y siempre ha recurrido a algo tan necio, simple y ridículo como es la distinción racial. El color de nuestra piel, de nuestro pelo o nuestros ojos, rasgados o no, son algo que afortunadamente no se puede ocultar. Desde el comienzo de la Humanidad estos caracteres han sido utilizados por unos u otros para distinguir y marginar a los demás. En este sentido, cuántos españoles “puros”, “cristianos viejos” y “limpios de sangre”, se sorprenderían hoy día al comprobar que uno de cada tres españoles tiene marcadores genéticos de Oriente Medio o el Magreb. La Genética no miente. Recientemente Científicos de la Universidad de Leicester (Reino Unido) y de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona han publicado un artículo científico en “American Journal of Human Genetics” que revela que un 10% de la población española actual tiene características genéticas propias de los habitantes del norte de África y un 20% de los judíos sefarditas. Esto no es nuevo, ni siquiera sorprendente para la mayoría de la comunidad científica. El proyecto Genoma Humano, sin duda el avance científico más importante de la Historia de la Humanidad, no sólo por las implicaciones científicas que se derivan directamente de él si no por sus implicaciones morales y éticas, ya demostró en 2003 que TODOS los SERES HUMANOS compartimos el 99,99% de nuestro ADN, es decir somos iguales en un 99,99%.

Desafortunadamente, con el devenir de los años y los avances científicos, la estupidez humana no ha ido mitigándose. Todavía hay personajes o lobbies que tratan de utilizar las pequeñas diferencias presentes en ese 0,01% del Genoma para, en una versión contemporánea de racismo “molecular”, seguir buscando diferencias que justifiquen las ideas políticas, tan abstractas y tan alejadas de realidades biológicas, que les mantienen en el poder. Para la mayoría de científicos, diferencias en Rh sanguíneos o haplotipos presentes en determinadas poblaciones, aun teniendo una gran importancia dentro del ámbito clínico y biológico, son caracteres que humana y sociológicamente quedan relegados a una simple zafiedad, a una diferencia mínima cuya importancia sólo es alentada y resaltada por la ignorancia humana hecha política. Ejemplos de esto, espetados por “honrosos” gudaris, los tenemos cerca y no en lejanas cuevas o desiertos (parafraseando a otro gran “erudito” en cuyas manos dejamos una vez algo más que el control de este nuestro país).

En definitiva, una vez más la estupidez humana ha perdido la batalla frente a la Ciencia en beneficio de tan ingrata Humanidad. La Genética se convierte, por tanto, en una jueza justa que deja a cada uno en su lugar, demostrando algo que, por simple sentido común debería de ser evidente, todos somos hermanos de una u otra manera. Gracias a estudios realizados con ADN mitocondrial, hoy día parece claro que TODA la HUMANIDAD deriva de una MISMA población de Homo sapiens que vivió en África hace unos 170.000 años. La pregunta que la mayoría de científicos deberíamos de hacernos es por qué, aun habiendo ganado tantas batallas ante la ignorancia (siempre con argumentos imparciales y científicos) no somos capaces de hacer llegar este mensaje al resto de la Humanidad. Por qué políticos y lobbies siguen controlando los mensajes y las ideas que finalmente derivan en el fratricidio constante que acompaña a la Humanidad desde que el hombre es hombre, o casi. Y es que, al fin y al cabo, estamos hechos a imagen y semejanza de Dios. Amén.

Dr. Francisco Hernández Torres.