Después de la dramática situación creada en Noruega, cabe reflexionar y hacernos un examen interior de lo sumamente grave que es, reconocer como causa inequívoca de los hechos el rechazo a vivir en un país que ha apostado por la multiculturalidad.

A estas alturas de la historia, se recuerda a Hitler con horror y a toda la barbarie que ocasionó….pero cuántas conductas y actitudes de rechazo a lo distinto ocurren a nuestro alrededor, en nuestra misma ciudad, y pasamos de frente ante ellas.

En Linares se recibe con agrado lo diverso, pero no se puede negar un pequeño sector que aún ve la inmigración como una amenaza, alegando una serie de ideas estereotipadas sobre determinadas nacionalidades, adjudicando a una nacionalidad una serie de características, sin pensar que en cada país hay personas buenas, con principios, inteligentes, profesionales….y que las características positivas no son privativas de una raza o cultura. También y es obvio, existe delincuencia, violencia, inmoralidad, como lamentablemente en todo el mundo.

Las personas somos como un árbol, con raíces muy profundas, y si prescindimos de ellas se rompe nuestra identidad, pero la más importante, no la nacionalidad, sino nuestra identidad como seres humanos. Por eso está claro que no es incompatible estar orgullosos y orgullosas de nuestros orígenes étnicos y querer a España profundamente por la oportunidad que nos brinda al acogernos con afecto y respeto.

Nadie se plantea cuando se deja llevar por el miedo y el desprecio a la inmigración, si serían capaces ellos/as de abandonar España, por buscar una vida mejor, una oportunidad para sus familias, por ir detrás de un amor, de un sueño. Pues si, hay que intentar ponerse en el lugar de otro, y sólo así podremos imaginar el profundo desarraigo de dejar nuestro país y enrumbar hacia un nuevo destino buscando calor, y aceptación en ese nuevo camino.

No está tan lejos en la historia de España, la cantidad tan grande de ciudadanos/as españoles/as que emigraron a buscar un empleo, un futuro más próspero para sus hijos/as, a Alemania, Francia, etc., pero olvidamos pronto y juzgamos rápido. He oído a algunas personas decir “sí, eso ocurrió, pero no es lo mismo….”. ¿No es lo mismo, por qué? ¿Por qué lo pudieron hacer españoles y no otras personas de otros países? ¿Qué pasa si personas de otros países tienen esa necesidad? ¿Por qué no nos medimos con la misma vara? ¿Qué difícil verdad? ¿Cómo se hubieran sentido si les hubieran gritado por la calle ¡Vete a tu país!¿?

Cuando vas a otro país y cambias tu hogar de lugar, ya no eres de aquí ni de allá….aprendes a amar con el tiempo las maravillas que empiezas a conocer, nuevas costumbres, música, comidas, vestidos, etc. Y nunca dejas de tener nostalgia de la familia, los amigos y los grandes valores culturales del país que te vio nacer.

Pues aunque a algunos todavía no les gusta saberlo, Linares ya es una ciudad mestiza. Aprendamos no sólo a convivir, sino a disfrutar de lo grandioso de las distintas culturas que habitan en nuestra ciudad. Pensemos que somos ciudadanos/as del mundo, que si nos abrimos a conocer diferentes etnias y culturas seremos cada vez más ricos y más felices, conocer es abrir horizontes, fronteras y rompe prejuicios y estereotipos.

La inmigración es un fenómeno con muchas similitudes en distintos países latinoamericanos y en especial mejicanos que desean pasar la frontera a EE.UU. o a Europa. Así que Ricardo Arjona, un cantautor guatemalteco, compuso un tema que denominó Mojados, que sirvió como lema para una Campaña de Sensibilización que se hizo para EE.UU. y para Cádiz por lo que ocurre en el estrecho, para hacernos reflexionar del sufrimiento de las personas que dejan su país.

Este es el vídeo, que además he llevado a los colegios e institutos de la provincia y ha conmovido a muchos/as, y les ha permitido ver con otra mirada la inmigración.

Al otro lado del estrecho. Foto: Jordi Flores Casasempere