Los que rondamos los cincuenta, probablemente tengamos algún familiar muerto en la contienda de la guerra civil, o fusilado por el bando contrario, o fallecido en el exilio, o de regreso del mismo en los setenta. Los más mayores incluso han podido vivir de cerca estos desagradables hechos. Los más jóvenes, tal vez, los conozcan por referencias familiares. Sea como fuere, todos, de cualquier ideología, tenemos un corazón con el que plantarnos y hacer cara a la política del momento, un pasado, una memoria histórica, una experiencia personal agradable o desagradable, huellas familiares, una educación que nos dirige hacia un lugar o hacia otro del espectro de partidos políticos que se presentan en las próximas elecciones del 22 de mayo. Y con ese mismo corazón, educado hacia un signo o hacia otro, podemos ejercer nuestro derecho al voto.

Al tiempo, todos poseemos un cerebro racional, pensante, al que algunos llaman sentido común, otros lo reconocen como espíritu crítico, muchos sencillamente objetividad que, a través del racionamiento, puede ser quien nos guíe al introducir la papeleta en las urnas el próximo domingo.

Lo más probable es que una mezcla de ambos factores, de una parte el corazón, o lo que es lo mismo, los ideales inculcados o aprendidos en la infancia y en la adolescencia, en interacción con el raciocinio, es decir, con el análisis objetivo de los tiempos que vivimos, sea lo que al final decante nuestra decisión.
De cualquier manera, no se debería olvidar lo que son estos comicios, elecciones municipales donde lo esencial a valorar deberían ser las políticas locales, los hechos acontecidos en Linares, así como los proyectos de futuro para la ciudad, dejando en un segundo plano, que no es lo mismo que obviar, la estimación de otros aspectos propios de la política nacional o autonómica.

No obstante, lo importante a mi juicio, en primer lugar, es votar, sea con el corazón en la mano, con la cabeza pensante, o con la mezcla de ambas, votar y que gane, si es posible, el mejor. Y, en segundo término, el sentido democrático de saber que gobernará el municipio el partido más votado por los linarenses.