La meditación puede cambiar las regiones cerebrales de la memoria, la autoconciencia, la empatía y el estrés. Psiquiatras del Hospital General de Massachusetts han realizado el primer estudio que documenta que la meditación puede afectar al cerebro. Según sus conclusiones, publicadas en Psychiatry Research (28 de enero de 2011) la práctica de un programa de meditación durante ocho semanas puede provocar considerables cambios en las regiones cerebrales antes mencionadas. Para el estudio, los científicos tomaron imágenes por resonancia magnética de la estructura cerebral de 16 participantes dos semanas antes y después de realizar un curso de meditación de ocho semanas, un programa para reducir el estrés coordinado por la Universidad de Massachusetts. Además de las reuniones semanales, que incluían la práctica de la meditación consciente, que se centra en la conciencia sin prejuicios de sensaciones ni sentimientos, los voluntarios recibieron unas grabaciones de audio para seguir con sus cavilaciones en casa. Los participantes en el grupo de meditación pasaron 27 minutos cada día practicando estos ejercicios. Sus respuestas a un cuestionario médico señalaban mejoras significativas en comparación con las respuestas antes del curso. El análisis de las imágenes por resonancia magnética encontró un incremento de la densidad de materia gris en el hipocampo, una zona del cerebro importante para el aprendizaje y la memoria, y en estructuras asociadas a la autoconciencia, la compasión y la introspección. Además, se descubrió una disminución de la materia gris en la amígdala cerebral, un conjunto de núcleos de neuronas localizadas en la profundidad de los lóbulos temporales, lo que está relacionado con una disminución el estrés. Ninguno de estos cambios se observaron en un grupo de control, que no fue sometido a ningún tratamiento, sólo a las resonancias magnéticas, lo que demuestra que las mejoras no fueron resultado solo del paso del tiempo. «Es fascinante ver la plasticidad del cerebro y cómo, mediante la práctica de la meditación, podemos jugar un papel activo en el cambio del mismo y puede aumentar nuestro bienestar y calidad de vida», dice Britta Hölzel, autora principal del estudio. El hallazgo abre las puertas a nuevas terapias para pacientes que sufren problemas graves de estrés, como los que soportan un agudo estrés post-traumático.