En la vida suceden cosas que uno no puede llegar a entender. Se supone que todo trabajador realiza sus funciones supervisado por un superior, siendo este último el responsable de los trabajos que teóricamente debe de haber supervisado. Esto suele funcionar sin demasiado problema cuando hablamos de empresas privadas, pero por desgracia por mil motivos en los que ahora no vamos a entrar, no sucede lo mismo en el ámbito público. La responsabilidad esta ahí, pero el responsable no suele aparecer para ejercer sus funciones. En la siguiente fotografía, podemos ver una paradoja de lo más singular. Alguien ha colocado una de esas cartelas en Braile destinada a informar a los invidentes, junto a un poste que representa un auténtico obstáculo para este tipo de personas. Está muy bien este tipo de iniciativas, pero por favor, eliminemos este tipo de barreras de las aceras, persigamos a los conductores incívicos que estacionan en las rampas de los pasos de peatones y sobretodo, cuando hagamos algo, hagámoslo bien.

Realidades absurdas

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