Para que se pueda juzgar el mérito artístico del edificio que fue Iglesia de San Juan de Dios, en Linares, vamos a hacer una pequeña reseña de él, creyendo que así puede tenerse una idea de la donación que hizo el Presbítero García de Escobosa. La referida iglesia de San Juan de Dios, de construcción posterior al Convento Hospital del mismo nombre y adosada a él, bien puede decirse que pertenece a la época del segundo renacimiento. De estilo puramente clásico bajo la forma greco-romana, a ella creemos se ajustaría el arquitecto que lo dirigiera, inspirándose sin duda en la fe religiosa que imperaba en aquellos tiempos, a la que imprimió todo el gusto artístico que vemos en ella. Su construcción es de piedra de sillería labrada; la fachada pequeña, sin duda por falta de terreno, resulta artística en su conjunto; consta el edificio de una sola nave, ancha y semicircular, apoyada en columnas que suben empotradas en la pared. Impostas y capiteles. Las fajas que cruzan la bóveda que sostienen las cimbras de la misma, de regular altura. La portada, sin ser una magnificencia como se ve en otras iglesias, resulta bien combinada; en su liso paramento está la puerta central grande, cuyos chaflanes tienen fustes cilíndricos, que están completados por basas y capiteles que guarnecen el arco, y a los lados sus dos columnas bordadas de hojas y flores, que van entrelazadas hasta el nicho que se halla encima de la portada conteniendo la estatua de San Juan de Dios, de piedra, y a los lados dos ventanales o balconcillos con antepechos, guarnecidos de flores y figurillas que adornan las cornisas y estrías, hasta el campanario, formando un conjunto sencillo y armónico, se muestra un barroquismo tan complicado como rico en ornamentación. Este es el único edificio antiguo que existe en Linares de relativo merito artístico, que puede decirse llama la atención; y por desgracia pasaron por el mil visicitudes lamentables, habiéndosele visto servir en distintas ocasiones de cuartel, de café, de teatro de Ateneo, de Audiencia. Es sensible que la estrechez de la calle en que está situado no permita tomar de frente la fotografía de la portada, y admirar la riqueza decorativa de toda ella, pues es uno de los más interesantes ejemplares de los más vigorosos tiempos del estilo barroco español.

Manuel Acedo (Jerez de la Frontera) 1922

Hospital de San Juan de Dios